Tenemos una pequeña crecida del Tajo a su paso por Talavera de la Reina. La mitad del agua le viene del propio río aguas arriba, desde Aranjuez (Jarama, Guadarrama principalmente), porque Entrepeñas y Buendía están cerrados recogiendo los 100 metros cúbicos por segundo (m3/s) que entran cada día, unos 9 hectómetros cúbicos (hm3). Esta crecida nada tiene que ver con las del siglo XX. O incluso alguna de finales de los noventa y principios de este siglo. Las crecidas serias del Tajo a su paso por nuestra ciudad superan los 1.500 y 2.000 m3/s. En el siglo XX tuvimos varias superiores a los 3.000. Incluso la mítica de 1947, a la que se le da un caudal estimado de más de 7.000 m3/s, cifra rebajada en los últimos años a otra cercana a los 4.500 m3/s. La propia Confederación Hidrográfica del Tajo llegó a proponer en algún borrador del actual Plan de cuenca un caudal generador punta –el preciso para recrear una avenida cada cuatro años aproximadamente – de cerca de 2.500 m3/s. En esa cifra se mueve una crecida seria del Tajo, cuatro o cinco veces más del caudal que ahora discurre por las azudas de los Molinos de Abajo y el Paredón. Y sin olvidar que la canalización puede en teoría conducir 3.000 m3/s, aunque un informe de la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Ciudad Real, matizó algo a la baja hace unos años esa cifra.
Pero dejo el Tajo para otro día que hoy vengo a escribir sobre el Alberche, y la gestión temeraria a que le somete el Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico, por medio de la Confederación Hidrográfica del Tajo. El Alberche cuenta con dos grandes embalses de regulación en su cabecera, El Burguillo y San Juan. Entre ambos suman una capacidad de 335,41 hm3. El resto de embalses en el propio río son contraembalses como Picadas, sin capacidad de regulación; o muy pequeños como el Charco del Cura o Cazalegas, colmatado más del 50 %, y convertido de facto en una gran azuda. Bien. En el año 2005 el Gobierno de España duplica la concesión del Alberche al Canal de Isabel II. Por aquel entonces Zapatero había liquidado el trasvase del Ebro y Esperanza Aguirre pedía más agua para garantizar los desarrollos urbanísticos de Madrid. Se llega al acuerdo para subir desde 119,8 hasta 219,8 hm3 la cantidad de agua que Madrid podría bombear del Alberche hasta Valmayor en la subcuenca del Guadarrama. Esto se concreta en dos pasos, primero aplicando el Real Decreto 1.265/2005, de 21 de octubre, con 50 hm3. Y, posteriormente, otros 50 hm3 aprobados por la Comisión Permanente de la Junta de Gobierno de la Confederación Hidrográfica del Tajo en su reunión de 26 enero de 2.006, en el marco de vigencia del citado Real Decreto 1.265/2005.
Pero para garantizar estos volúmenes nuevos, todo el modelo de gestión se pone bajo el control de las necesidades del Canal de Isabel II. Así, los niveles de llenado y resguardo de los embalses se modifican. Antes, la buena práctica y la experiencia junto con la explotación hidroeléctrica, garantizaban que a finales de invierno y comienzo de primavera, con el deshielo y las lluvias, quedase suficiente capacidad de laminación en los embalses para retener gran parte del agua. Pero eso cambia a partir de entonces. Se obliga al concesionario hidroeléctrico a turbinar menos y guardar más. Tanto es así que llega marzo y los embalses no tienen gran capacidad de retener agua. Lo que es un riesgo enorme para las poblaciones aguas abajo. Esto se obvia por completo. Como se olvida que las avenidas relámpago del río Alberche están calificadas como las más peligrosas de la cuenca del Tajo. La subida de las curvas de hierro de San Juan y El Burguillo, es decir, el nivel hasta el que pueden turbinar agua hacia el río, incrementa exponencialmente el peligro del Alberche para los pueblos de Toledo. Y en especial para Talavera. Aún no se ha evaluado adecuadamente ese riesgo. Un modelo de gestión sensato y alejado de maniqueísmos, haría depender la demanda hipotética de Madrid en situaciones de sequía, de la propia cabecera del Tajo, manteniendo reservas suficientes, y cerrando de una vez el Tajo-Segura. Así volvería el Alberche a llegar hasta el Tajo, se podrían relajar los volúmenes almacenados en los embalses, y tendrían más caudal circulante los propios ríos tributarios del Jarama y el Guadarrama. Pero cambiar el statu quo cuesta mucho, y más en agua y en la mentalidad política y gestora tan cortoplacista y apalancada que sufrimos.
Disculpe tanto hectómetro y metro cúbico. Pero la gestión del Alberche es algo que me preocupa desde hace mucho tiempo. Por el riesgo, por la indefensión y por el desprecio hacia Talavera y a todos los pueblos que viene recorriendo. El agua del Alberche, como el del Alto Tajo, se queda en cabecera. Y a nosotros las aguas residuales en el caso del Tajo, y el vacío con el Alberche. menos cuando la avaricia rompe el saco, como ojalá no ocurra estos próximos días.
Termino con un párrafo de las alegaciones que presentamos desde la Plataforma en defensa de los ríos Tajo y Alberche de Talavera de la Reina, al Esquema de Temas Importantes del Plan de cuenca del Tajo en 2009. Ha llovido. «No queremos dejar de comentar, al hilo de los posibles caudales y gestión que se establezca del río Alberche, un aspecto muy preocupante y que ustedes parecen haber olvidado. Nos estamos refiriendo al aumento de las curvas de hierro de los embalses del Alberche y la repercusión que esto puede acarrear en posibles episodios de avenidas en la ciudad de Talavera de la Reina. El aumento de los niveles de agua almacenada en los embalses del Alberche, junto con las posibles modificaciones a la baja de los resguardos frente a avenidas, (…) pueden desembocar en episodios de grandes caudales en la desembocadura de este afluente en el Tajo, como ya ha ocurrido en el pasado y posiblemente vuelva a ocurrir en el futuro. (…) Pero si al aumento de las reservas de los embalses del Alberche por su "subordinación" a los intereses del Canal de Isabel II, unimos las profundas modificaciones que está sufriendo el tramo bajo del Alberche por la crónica escasez de caudal que permita "lavar" periódicamente las acumulaciones de sedimentos y arenas; y a su vez sumamos a lo anterior la calamitosa situación en la que se encuentra el cauce del río Tajo en la propia ciudad de Talavera de la Reina, igualmente por la colmatación del lecho debido a que el río es incapaz de arrastrar los sedimentos acumulados en más de 30 años de nula gestión de los caudales por parte de la Confederación Hidrográfica del Tajo; podríamos estar ante una situación más que explosiva en el punto más conflictivo en cuanto a inundaciones en la cuenca del Tajo en España. No olviden que, según recogen en su limitada relación de avenidas en la pág. 83 del Borrador ETI Tajo, la ciudad de Talavera de la Reina sufrió una avenida de 7.320 m3/sg en el año 1947, más del doble de lo que es capaz de aguantar el encauzamiento actualmente existente en la ciudad.» Algún día, en Talavera, Escalona, El Casar, Cardiel, Santa Cruz de retamar y toda la vega del Alberche desde Picadas, seremos realmente conscientes de la gestión equivocada y cortoplacista de los embalses de regulación del tramo alto y medio del Alberche. Espero que no sea esta vez y aprenda, quien corresponda, la lección.