Ángel Monterrubio

Tente Nublao

Ángel Monterrubio


El Entierro de la Sardina

05/03/2025

Este antiguo rito pone punto final al Carnaval y da entrada a la Cuaresma. Su simbolismo más arcaico aparece ligado a la mudanza cíclica: enterrar el pasado para renacer, como los días en que se celebra, en que comienza a apreciarse la fuerza del sol y el vigor de la naturaleza de la ya cercana primavera. Para el cristianismo representa el luto y la tristeza por el final de las Carnestolendas y la llegada de los cuarenta días de ayuno y abstinencia como afirma Juan Ruíz, el Arcipreste de Hita, en 'La batalla de don Carnal y doña Cuaresma' en el 'Libro de Buen Amor'.
Felipe Monlau en su 'Diccionario etimológico de la lengua castellana' de 1807 recoge que el Entierro de la Sardina o de Carnestolendas se denomina «a la bulliciosa fiesta popular que se celebra en nuestros pueblos el primer día de Cuaresma, Miércoles de Ceniza, que consiste en llevar a enterrar con pompa exagerada y ridícula un pelele o monigote de figura o mujer, pasando todo el día en el campo entre comilonas, bailes y otras reminiscencias del finado Carnaval». Aclara que llamar a este día el entierro de la sardina no viene del «entierro material que hoy día se hace en algunos pueblos de la sardina que suelen poner en la boca del pelele llamado Carnestolendas», sino de la antigua costumbre de enterrar el primer día de Cuaresma una canal de cerdo, a la cual daban, por ironía, el nombre de 'sardina'. Ese entierro de la canal del cerdo significaba que desde aquel día quedaba absolutamente vedado comer carne. 
Pascual Madoz, en el 'Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar', describe como en ese entierro de la sardina, a mediados del siglo XIX, era costumbre común llevar vejigas infladas y colgadas en el extremo de un palo y golpear con ellas a diestro y siniestro y un juego para los niños, denominado del 'Higuí', que consistía en colgar entre dos palos una cuerda, que se hacía vibrar, con higos secos para que los niños los cogieran a saltos con la boca. 
Leopoldo Alas 'Clarín' tiene un cuento preciso con ese título: 'El Entierro de la Sardina' que relata ese día en un pueblo que llama Pola del Rescoldo. Al que le guste el tema merece la pena que se lo lea y al que no, también, sin duda, es uno de los mejores cuentos de la literatura castellana.