La palabra taberna viene del latín taberna, plural tabernae, que en origen se designó a una tienda de campaña, o incluso, como señalan algunas fuentes etimológicas romanas, a un habitáculo formado por planchas de madera o tablas (lo relacionan así con la palabra tabula, tabla, pero esto parece ser una etimología popular). Con el tiempo se especializa ya en latín en designar una tienda, un comercio de cualquier tipo, ya que primero los comerciantes montaban sus tiendas o toldos o sus habitáculos endebles, pero después hay locales sólidos en todas las ciudades que también se llaman tabernas. En la actualidad solamente, llamamos tabernas a las tiendas de vinos o licores que a veces tienen también espacio para la degustación y consumo in situ. Además, hay que saber que las palabras tabernáculo, contubernio o tabernario, están relacionadas y que comparten la raíz con taberna. También el término taberna, según el Diccionario de la Lengua Española 'taberna' es término del latín con plural 'tabernae', y designaba a un tipo de local comercial abierto a la calle de las ciudades de la antigua Roma. Lo habitual es que solía encontrarse en los bajos de un edificio, lo que se conocía como «insula», y por lo general, disponía de un único espacio abovedado. Su funcionalidad variaba según el tipo de actividad comercial a la que se dedicase. Así, en un «thermopolium», se daban comidas calientes, mientras en un «pistrinum» se vendía pan, y en las «fulonica» tejidos, etc. No obstante, en otros lugares anteriores a la cultura romana y la influencia de la época romana este tipo de establecimientos, se sabe que han tenido mucha antigüedad, como establecimientos públicos, porque se tienen datos fidedignos y están documentados locales similares ya en el año 1700 a. C. en otros muchos lugares anteriores a la cultura de Roma, que como se sabe su fundación fue en el siglo VIII a.C., pero su influencia total fue desde el siglo I a.C. Por ejemplo, se han encontrado pruebas de la existencia de un comedor público en Egipto en el año 512 a. C., que bien podría considerarse como un tipo de taberna, como bien la podemos entender en la actualidad. Por supuesto, lo más cercano a lo que podamos entender como lo que hoy día, entendemos generalmente este tipo de establecimiento, por consiguiente, puede considerarse a los actuales locales como tabernas, con su precedente directo más antiguo a la taberna romana. Es decir, «thermopolium» o taberna vinaria, debido a que se servía en ellas vino caliente. Un ejemplo que se ha encontrado de un establecimiento de este tipo, como taberna, podía leerse el menú que ofrecía: «Habemus pullum, piscem, pernam, panem», Tenemos pollo, pescado, carne, pan, algo muy concreto y detallado. Asimismo, según se sabe por algunos carteles que nos han llegado de distintos establecimientos de la era romana, el precio de los vinos era de dos ases (0,99 euros) y también se distinguían hasta siete diferentes tipos de vino, entre dulces, puros, artificiales, endulzados, tanto de uvas tintas como blancas, siendo los mejores y más caros los vinos blancos.