Jorge Jaramillo

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Jorge Jaramillo


Cuando el ‘derroche’ es público

24/03/2025

Las sucesivas borrascas de marzo que han logrado poner fin a la sequía, incluso en la provincia de Albacete, sacan a flote viejos debates sobre cómo gestionar mejor este recurso en un contexto de Cambio Climático, que requeriría de un renovado plan de infraestructuras para almacenar mejor, tal y como ha sugerido en Bruselas el comisario de Agricultura. 
Entretanto, en nuestra región, las aguas navegan ríos abajo, con desembalses controlados, turbulentas, anegando hectáreas de cultivo, algunas usurpadas silenciosamente al cauce, y buscando el mar, el Océano, o recargando los acuíferos subterráneos en el mejor de los casos.
En la cuenca alta del Guadiana, hasta el río Cigüela ha recuperado su curso natural después de años completamente seco, llevando todo lo que recoge a su paso hasta el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, un tesoro de la biodiversidad que tenemos que proteger.
Lo que algunos de sus gestores no imaginaron es que la escena primaveral tan generosa, se iba a enturbiar por la afrenta ilógica y contradictoria que han denunciado los propios regantes a las puertas del centro de interpretación. 
Bajo una intensa lluvia, reclamaron la suspensión de los pozos de emergencia que desde hace meses bombean agua del subsuelo para lograr un encharcamiento de seguridad en Las Tablas, ahora que entramos en la nueva estación.
Esta protesta, celebrada en las vísperas del Día Mundial del Agua, y a pocos del décimo aniversario de la gran movilización del 'Vértice de la Mancha', también ha servido para resucitar cuentas pendientes con la administración hidráulica al reclamar, por ejemplo, los 50 hectómetros cúbicos trasvasables desde la cabecera del Tajo a la llanura manchega que están previstos en el Plan Especial (PEAG). Una opción que se topa ahora -al parecer- con la normativa de especies invasoras por un problema de mejillón cebra en la estación de Carrascosa que haría inviable derivar por Valdejudíos.
 Sin embargo, la concentración representa igualmente un gesto de responsabilidad de los agricultores que -salvo contadas excepciones- saben lo sacrificado que es desarrollar su actividad sobre unos acuíferos declarados como sobreexplotados; de hecho participan en la cogestión de esas masas de agua en riesgo, asumiendo estoicamente los recortes y limitaciones del régimen concesional, ya veremos si reversibles en la inminente campaña de riegos.
Por todo, ¿se podía haber ahorrado la administración que le afearan el 'derroche' mientras llueve torrencialmente? Porque, cuando sigue llegando agua superficial, ¿qué coste energético tienen esos bombeos y quién lo paga?
La concentración, convocada por Asaja, las cooperativas agroalimentarias de Castilla-La Mancha, y algunas de las comunidades de usuarios más próximas al entorno, propició tres días después una reunión en Madrid de la comisión mixta de este espacio natural que integran el MITECO y la Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla -La Mancha, más favorable en este caso al corte. Sin embargo, se decidió mantener los bombeos pese a la presión social, y no solo social, ya que hasta la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG), ha evidenciado su contrariedad sin que nadie haya tomado cartas en el asunto.
Por eso, y mientras sigue lloviendo, el desatino parece mayor cada día que pasa, ya que el agua está entrando en el parque por un cauce creciente del Cigüela sobre el que vierte también el Riansares, su principal afluente.
¿No sería más responsable aplazar temporalmente esas extracciones hasta una nueva medición del encharcamiento? A veces un gesto vale más que un metro cúbico. Los agricultores no entienden bien la 'cerrazón' por mantener los pozos abiertos por el hecho de que sean de titularidad pública, ya que la Administración General del Estado (AGE) adquirió en su día las fincas para una gestión equilibrada. ¿Quizás se olvida que 'AGE' somos todos?