Alejandro Bermúdez

Con los pies en el suelo

Alejandro Bermúdez


La deriva inevitable (o casi…)

28/02/2025

Elecciones alemanas: un paso más de la extrema derecha. Es casi inevitable, la política de género irracional, la de ocupación salvaje, del igualitarismo ciego, del ecologismo ignorante, del animalismo absurdo, de las aldeas pretenciosas que quieren ser naciones, del 'buenismo' fingido, usado como reclamo para atraer incautos, no puede tener otra consecuencia que una reacción similar de  sentido contrario.
La reacción, por desgracia, ya ha llegado y con tanta fuerza que nos ha explotado en las manos. Todos hemos visto pasajes de la Convención Política de Acción Conservadora celebrada estos días de atrás  en Washington. La 'Convención de la Motosierra' debieron llamarla. Hemos podido ver las expresiones desaforadas de personalidades con altas responsabilidades. Fue más un aquelarre de amenazas e insultos a la inteligencia y al buen gusto que un concurso de propuestas sensatas de los dirigentes participantes.
La única ventana a un mundo sensato la han abierto los alemanes. Pese al avance importante que ha tenido  la extrema derecha, los alemanes nos han dado ejemplo de hondura y sensatez. La elecciones las han ganado los democristianos y allí no ha habido ningún 'Pedro Sánchez' que se haya dedicado a recoger minorías de toda cata para impedir que gobierne el vencedor. A menos de una semana de las elecciones prácticamente tienen el gobierno formado con el apoyo de los socialdemócratas, que han perdido el poder: un soplo de dignidad  ante tanto esperpento.
Por desgracia España está muy lejos de seguir ese ejemplo. Hemos visto a Pedro Sánchez comprándose, en el mercado exterior y con mediador internacional pagado con dinero de los españoles, una siesta más en la Moncloa. Hemos visto a los 'podemitas' protegiendo a los ocupas con una proposición en el Parlamento intentando maniatar aún más  a quienes intentan recuperar sus propiedades. Y hemos visto a la cursi de la vicepresidente poniendo el grito de género en el cielo porque un periodista le dijo que estaba muy  guapa. Ella, no hace tanto duplicó el piropo al presidente empresarial…
Estamos viviendo una presión cultural tan artificiosa que falsea cualquier principio natural y hasta la razón más evidencia. Esta insufrible presión está provocando ya lo que enunció Newton en su tercera ley: «toda acción genera una reacción de igual intensidad, pero en sentido opuesto». La administración Trump, por ejemplo, ya exige a las empresas que quieran exportar a Estados Unidos que certifiquen que no aplican políticas de género...
En España, además de todos los males de la 'incultura' woke, estamos sufriendo la epidemia del nacionalismo más exacerbado, más ridículo y más paleto que haya existido nunca. La realidad internacional que estamos viviendo ponen en más absoluto ridículo a entidades territoriales de unos pocos millones de persona, realmente una pandilla de amigos a estos efectos, que pretendan ser una nación. Es sencillamente pueril. Cuando Europa entera se las ve y se las desea para hacerse oír, que catalanes, vascos o los del terruño de enfrente sostengan en serio que son y quieren ser una nación es para encerrarlos en un psiquiátrico o llevarlos a la escuela. Que un tipejo, siempre menguante en sufragios, se aproveche y hasta fomente estas veleidades es un crimen de lesa patria del que deberá responder cuando nos vuelva la cordura, eso sí, aplicándole el correctivo con la mesura y rectitud que él no ha usado jamás. Que así sea…