Alejandro Bermúdez

Con los pies en el suelo

Alejandro Bermúdez


Retrocedimos un siglo

07/03/2025

Me refiero a Europa. Porque hay muchas partes del mundo que están aún en la Edad Media. Pero Europa había superado extremismos, con alguna excepción, y había conseguido una estabilidad institucional muy   importante.
El espectáculo del pasado viernes en la Casa Blanca, fue un jarro de agua fría que nos debería haber hecho despertar. No sé si lo hicimos, pero de repente, quién había sido nuestro protector, se había convertido en aliado de nuestro enemigo e invasor. Nos hemos llevado con él esa sorpresa que sufren los ternerillos, cuando la madre pasa de amamantarlos a echarlos con cajas destempladas para que se busquen la vida solitos. 
Aún así, me temo que no hayamos asimilado la nueva situación. Quizá necesitemos más lecciones y más dolorosas, porque, por un lado, vemos que los extremos siguen felices instalados en sus ensoñaciones. Los de la siniestra quieren salir de la OTAN y echar a los estadounidenses de las bases. No les falta más que invitar a Putin a merendar en nuestros salones. Realmente tienen a quién parecerse: ¿recuerdan cuando Zapatero declaró la paz a ETA…? Los de la diestra, quizá aún más siniestros, disfrutan viendo cómo Trump humilla cobardemente al presidente de un país  soberano, invadido por un tirano. Obviamente, Trump va a ganar mucho dinero con su acción, pero Zelenski demostró tener  muchísima más talla que él por muy bajito que sea. Nunca pensé que Abascal llegara a tal grado de afinidad con ese energúmeno. Quizá se ha visto superado por la emoción, al ser nombrado por el personaje… 
Nuestro gobierno, con su presidente a la cabeza y pese a las circunstancias actuales, no se desvía ni un milímetro del objetivo: seguir disfrutando de las corrupciones que permite el poder, putas de alquiler incluidas, como hizo su otrora mano derecha. Y como sin gobernar no sería nada, porque hasta su título lo consiguió con engaño, necesita seguir en la Moncloa aunque el Estado se descoyunte a base de cesiones. Obviamente, si él o la cuadrilla que lo acompaña, tuviera un mínimo de dignidad, no sometería a todos los españoles a las humillaciones de ver a un prófugo jactándose de conseguir lo que le place, como la competencia en fronteras cedida como pago de unos días más en la Moncloa.
De todas  formas, aunque el pobre Puigdemont se considere un genio, la verdad es que es torpe. Si fuera un poquito espabilado no habría conseguido la competencia en fronteras, habría conseguido poner una frontera entre "los países catalanes" y el resto de España. Pedro Sánchez no se lo habría negado a cambio de conservar el Falcon y "la cátedra" de su mujer… 
Lo  cierto es que personajillos de esta calaña, que no ven más allá de sus miserables intereses, hacen que Europa haya llegado a la nimiedad, cuando tenía en su mano las cartas –como decía Trump-: la cultura, la experiencia y la riqueza, que hubiera posibilitado constituirse en un ente político, económico y militar digno de respeto, pero  hemos preferido, como Pedro Sánchez, conservar el reino de taifas. Ahora tendremos que ver como entre Putin y Trump se reparten Ucrania. Uno se anexionará su parte y el otro saqueará la suya, y además tendremos que darles las gracias, si paran ahí y no llegan a Lisboa. ¿Nos haremos adultos alguna vez o seguiremos practicando la filosofía woke?