Esther Durán

Serendipias

Esther Durán


Dicharacheros

14/03/2025

Teniendo en cuenta la pasión por generar alarma de algunos, la necesidad de efímero protagonismo de otros, la temeraria ingenuidad de muchos y la velocidad hipersónica para esparcir basura informativa de los de más allá, me resulta un verdadero prodigio que cada día siga fluyendo con una relativa normalidad. Es que habían caído unas gotas de más el lunes cuando algún iluminado decidió tener su segundo de gloria sacando de a saber qué archivo una imagen del Recinto Ferial anegado para que corriera como la pólvora. Esta era la semana para recordar aquel histórico año en que no se paró de repetir que saldríamos mejor, quienes salieran, pero es evidente que ni mantenerse siquiera, la decadencia humana no parece tener frenos de emergencia. ¿Quién merece el pescozón mayor? ¿El ocioso de turno que tiene la iluminación de su existencia y procede a publicar y enviar una imagen falsa, porque en ese momento no se estaba produciendo, con un objetivo que es imposible dilucidar? ¿O todos los que reciben una imagen que puede generar cierto desasosiego y estando en el momento que estamos y viendo lo que hemos visto no contrastan si es real o no y directamente dan a reenviar? ¿Será como un deseo de ser todos reporteros? ¿De poseer la última noticia? ¿De aportar algo a la actualidad? 

Por si hubiera pocas preguntas sobre este fanatismo por ser el que hace circular la foto más asombrosa y alarmante, no hay menos sobre la capacidad superior de buena parte de la población, demasiada parte, para asumir sin rechistar la falsedad e ignorar, llegando incluso a banalizar, lo que es cierto. La foto del Recinto sí, la alarma de la AEMET, ahí ya, ahí ya… depende, que anda que no hay intereses y deseo por arrebatarnos la libertad de, por ejemplo, morir ahogados. 

Como la mayoría sospechaba, ni mejor, ni prácticamente salir. Cinco años después te puedes encontrar a un tipo diciendo abiertamente, y sin que nadie lo encierre entre libros, que la Tierra es plana y, lo peor, se le da espacio. Y tiempo.  El problema, con esta horda de ignorantes, es que es absolutamente agotador y frustrante el mínimo intento de discutir con ellos porque, como advertía Mark Twain, si lo haces, te harán descender a su nivel y ahí te ganan por experiencia. 

ARCHIVADO EN: Recinto Ferial, Aemet, Libros