Jesús Morales

Nada particular

Jesús Morales


Nuestras cosas

28/01/2025

Doy la razón a quienes opinan que los que escriben, como yo, deben exponer sus ideas y pensamientos de la forma más libre y honesta posible, como creo que es mi caso después de bastantes años. Hoy me vuelvo a mostrar desnudo -solo metafóricamente, faltaría más-, y sin compañía, encima del escenario de La Tribuna. Seguramente indefenso. Tal vez por eso no debería escribir con reticencias, críticas malhumoradas, refunfuños... supongo que podría dedicarme a señalar cosas de forma 'simpática', positiva, amable y de esa forma blanda que aconsejan los políticos o, al menos, los políticamente correctos. También algunos sociólogos, y otros especialistas en el alma humana, lo que pasa es que para bien o para mal uno es como es, y semejante obviedad y certeza no hay manera de discutirla. Es más, si muchas veces se ha dicho que los hombres -y yo lo soy-cuanto más viejos somos más nos aferramos a nuestras características propias, con aquellas con las que venimos al mundo. A la vista está al menos en mi caso. De todas maneras, no negaré que a la hora de comentar algo, especialmente en asuntos que tengan que ver y estén lo más relacionados con mi ciudad, que es la misma que de la mayoría de los lectores: Talavera de la Reina, y su discurrir en el tiempo. Claro que para los profesionales del periodismo existen incontables asuntos de mayor interés y actualidad que lo que ocurre en este rincón castellano. Jamás discutiré semejante obviedad, lo que pasa es que lo poco o lo mucho que ocurre en Talavera nos influye a nosotros quienes habitamos este zurrado, olvidado, vejado y a veces humillado rincón a orillas del Tajo. Desde la llegada de alguna fábrica audaz al polígono industrial a la implantación de nuevos estudios en el alevín universitario talaverano. En resumen, y abreviado, cosas nuestras, de Talavera. Me llamen cómo me llamen, y me califique cómo gusten, hay características y peculiaridades de todo tipo, como son las que hacen tan  talaverana a Talavera, perdonen la bromita.