Voluntarios toledanos reivindican la memoria de La Desbandá

J. Monroy
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Alberto González acude por primera vez a esta marcha reivindicativa, que saca a la luz la matanza de cinco mil personas, sobre todo mujeres, niños y ancianos, que huían de la Guerra

Alberto González, de rojo, por la carretera donde ocurrió la matanza

Málaga perteneció fiel a la República durante la Guerra Civil hasta febrero de 1937. Entonces, huyendo de los bombardeos italianos, 'los moros', y de las amenazas de Queipo de Llano de violar a todas las mujeres, unos 150.000 civiles y milicianos iniciaron a principios de mes una larga y sangrienta marcha a pie por la carretera hasta Almería. Fueron objeto de bombardeo y disparos por los aviones transalpinos y hasta tres buques franquistas. El resultado es unos cinco mil muertos, en su mayoría mujeres, niños y ancianos.

Durante décadas, esta historia ha permanecido olvidada oficialmente, solo recordada en la intimidad de las familias. De hecho, muchas personas de la propia Málaga la desconocen. Para recordarla y darla a conocer, desde hace nueve años se organiza por estas fechas una marcha idéntica a la de 1937 en la que participan cientos de personas. Este año, precisamente, la marcha ha coincidido con la declaración de Lugar de Memoria Democrática el éxodo, persecución y masacre de la población civil entre Málaga y Almería en febrero de 1937, conocido como 'La Desbandá', por parte de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, declaración publicada en el BOE el pasado día 7.

En la marcha de este año hay exactamente 196 personas, entre ellas, 107 mujeres y 89 hombres. Vienen de distintos países, entre ellos, muchos descendientes de aquellos que lograron sobrevivir a la marcha original y se marcharon a Francia. Pero también hay representación toledana.

Antigua fotografía de la huidaAntigua fotografía de la huidaUno de estos toledanos es Alberto González, vecino del Polígono, conocido en el barrio por fundar su Escuelita de Inmigrantes. Es la primera vez que Alberto participa en la marcha y destaca el buen ambiente con el que se está viviendo la marcha y los ánimos de la gente, a pesar de algunos problemas con la Subdelegación del Gobierno de Almería, ya solucionados. Hay mucha bandera republicana y palestina y a través de la marcha unos se quedan extrañados, «porque cuando hacemos fila india hacemos tres o cuatro kilómetros», y otros también se vuelcan.

Así nos lo cuenta Alberto recién salido de Adra, antes de Vícar, por un tramo de la N-340, pegada al mar, por la que se desarrollaron la huida y la matanza. Es un recorrido, apunta, se ha encontrado con gente que todavía a día de hoy desconoce lo que ocurrió allí en el 37.  No es una sorpresa, porque «cuando estudiamos historia, en la Guerra Civil vimos la toma de Málaga, con el ejército italiano, pero nada de este éxodo masivo y este genocidio».

Testimonios. Otros en cambio, se vuelcan con los viandantes y con su propósito de dar a conocer aquellos hechos. Es el caso de Salvador López, de 94 años, que contó a Alberto y sus compañeros que con siete salió en La Desbandá con sus padres, hermanos y tíos, dos familias enteras. «Ni hicimos ná, ni antes, ni después. Íbamos asustaos», apuntó. Comieron en La Herradura y siguieron a Salobreña y ahí pasaron la noche y en una barca hasta Almería. Recuerda que volaron el puente por el río Motril para que no pasara la gente y «a mucha gente se los llevó el río». Finalmente, la familia pudo estar en Almería dos años hasta el final del conflicto.

Los voluntarios en el mismo espacioLos voluntarios en el mismo espacioGonzález recuerda la importancia de esta marcha «para que salga a la luz con fuerza algo que mucha gente todavía no se atreve a contar». La moderna Desbandá salió por el centro de Málaga y tras pasar por la provincia de Granada, sigue por la costa hasta Almería, donde al final llegará el sábado sin problemas. Ha desarrollado actos y homenajes en monumentos como el del médico canadiense Norman Bethune, primero en hacer transfusiones de sangre en el frente, quien acudió en 1937 a La Desbandá con su equipo y dejó testimonio fotográfico de lo ocurrido, además de salvar muchas vidas.

Casualmente, este año, por primera vez, la Subdelegación del Gobierno quería que se desviara por otros espacios por seguridad vial. A la postre, se ha ofrecido a cortar incluso la carretera, algo a lo que se niegan los organizadores. Quieren seguir andando, como vienen  haciendo y como ha ocurrido en los ocho años anteriores, para dar a conocer aquellos hechos.

Durante la marcha hay reivindicaciones de la República, «porque es lo que representaba todo esto, el proyecto de sociedad y vida por el que luchaba tanta gente y que resultó truncado, pero que aquí se nota muy vivo». Además de gente de todas partes, hay muchos familiares. Es un modelo de presencia física, con recuerdos y testimonio que quiere sacar a la luz hechos tapados durante décadas, a los que se va sumando monumentos por el camino «y por los pueblos la acogida es muy buena muy buena».

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Voluntarios toledanos reivindican la memoria de La Desbandá
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Salida de la marcha en Málaga
Salida de la marcha en Málaga
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González, con orígenes extremeños, recuerda que, al estilo de esta marcha, se ha esto este año otra similar que recuerda la Columna de los Ocho Mil, familias que había pedido la reforma agraria a la República y que salió huyendo de Yagüe, para morir asesinos por ametralladoras antes de cruzar la línea de ferrocarril entre Sevilla y Plasencia, «otro genocidio de gente que huía y del que se sabía muy poquito». Son ejemplos de intentos de rescatar hechos graves hechos históricos olvidados.