La ermita de la Cabeza solicita uso hostelero para una terraza

F. J. R.
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El Arzobispado de Toledo presenta un PERIM para ampliar el uso religioso a social y recreativo de hostelería con una obra revocable valorada en unos 140.000 euros y que contará con 107 metros cuadrados de terraza y 72 de cocina

La ermita de la Cabeza solicita uso hostelero para una terraza

La ermita de Nuestra Señora de la Cabeza cuenta con unas de las mejores vistas al Casco Histórico de Toledo. A los pies del río Tajo, en la zona de los cigarrales, fue construida en el siglo XVI sobre los restos de un beaterio mozárabe del siglo XII. Desde entonces, su estructura está ligada a la ciudad por la advocación de la Virgen que le da nombre, manteniendo su culto hasta nuestros días con una de las romerías de más enjundia de Toledo.

Su potencial como centro religioso está fuera de toda duda, pero es sin duda su enclave privilegiado lo que ha llevado al Arzobispado de Toledo a solicitar al Ayuntamiento un cambio de uso del suelo para poder levantar en la ermita una terraza y una zona de cocina. Eso sí, no con vistas al Casco, sino a la zona de Cigarrales.

La intención del Arzobispado es contar con el visto bueno de la Comisión de Urbanismo que se celebra, de cara al próximo Pleno Municipal, el próximo lunes, y para ello ha presentado toda la documentación necesaria para lograr dotar al edificio de un uso compatible con el actual (religioso) a través de un Plan Especial de Reforma Interior y Mejora (PERIM). El cambio tiene el visto bueno de Planeamiento, y sería a uso dotacional de equipamiento, concretamente para la clase que engloba uso social y recreativo, «que comprende actividades destinadas a las relaciones sociales, culturales, y a la expansión lúdica».

La ermita de la Cabeza solicita uso hostelero para una terrazaLa ermita de la Cabeza solicita uso hostelero para una terrazaLa superficie actual de la parcela de la ermita es de 3.292 metros cuadrados, contando con una superficie construida de 402 m2, divididos en las distintas edificaciones existentes, tal y como consta en el Catastro.

La ermita tiene varios conjuntos adosados, todos en una sola planta, destacando el cuerpo central del templo y, a sus lados, las dependencias destinadas a casa del santero, locales de la cofradía y almacenes.

La intención del PERIM presentado por el Arzobispado de Toledo es mantener el uso principal religioso y poder contar con el hostelero de cara a poder abrir una terraza de hostelería de 107 metros cuadrados con su propia cocina.

Las obras a realizar serían, tal y como indica el PERIM, «fácilmente revocables, con tabiquería ligera y elementos prefabricados desmontables que no desconfigure el espacio existente». Todas estas obras se limitan a un espacio muy concreto: las actuales dependencias de la cofradía y su zona de terraza; no afectando a la ermita ni vivienda del santero.

El estudio del Arzobispado estima que tampoco habría un aumento de la volumetría, al ser cerramientos prefabricados desmontables, con vigas de madera y acristalamiento de 107,15 metros cuadrados, sin llegar a ocupar toda la superficie de la terraza.

La estructura de la terraza aumentaría un 22,4% la edificación existente, sin alterar las actuales trazas del conjunto de la ermita. Además, se indica que ya en la zona hay una estructura metálica a modo de pérgola, con toldos, por lo que la instalación propuesta en el PERIM vendría a mejorar la actual instalación.

Además, el proyecto para dotar a la ermita con una terraza de uso hostelero contempla que se habilite en la zona de estancias de la cofradía una cocina y unos aseos, siendo uno de ellos obligatoriamente accesible por normativa. Esta zona cuenta con un total de 72 metros cuadrados.

El coste de la obra según presupuesta el propio Arzobispado ascendería a 139.820 euros, una cantidad «económicamente viable».

Con la modificación de uso de suelo se lograría una nueva terraza de hostelería, propiedad del Arzobispado, que tendrá una capacidad estimada de 90 personas.

El plazo aproximado de las obras de construcción de la nueva estructura es de seis meses, considerando el arzobispado que tras ese periodo de tiempo podría comenzar a tener funcionamiento el nuevo establecimiento hostelero, siempre que se apruebe la pertinente licencia de actividad vinculada al nuevo uso.

Los trabajos de construcción de esta terraza no conllevan una afectación de la zona, pero deberán contar con el pertinente control arqueológico dada la catalogación de la ermita.