La familia de Xavier pide 25 años: "Son 12 puñaladas"

J.Moreno
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El abogado de la acusación particular atribuye a Francisco José ensañamiento y alevosía en la calificación de asesinato. «Sin venir a cuento», expresa la fiscal por la motivación del crimen

La familia de Xavier pide 25 años: "Son 12 puñaladas" - Foto: David Pérez

Francisco José bajó ayer del furgón de la Guardia Civil conducido desde la cárcel de Ocaña I e hizo oídos sordos a una lluvia de insultos. Dentro, en la Audiencia Provincial, aguardaban la fiscal y la acusación particular con un relato de hechos sustentado en el testimonio de un amigo de Xavier Gijón y en el examen forense. El cadáver presentaba 12 puñaladas entre la cabeza, el tórax y la axila, esta última mortal de necesidad, según describieron la representante del ministerio público y el abogado de la familia de la víctima. «Es una puñalada detrás de otra. Es un ensañamiento. Una brutalidad», detalló el letrado.

La familia de Xavier eleva la conocida petición de 23 años de cárcel de la Fiscalía hasta los 25 años, el máximo castigo por el delito de asesinato. La acusación particular sostiene que concurrieron el ensañamiento y la alevosía en el crimen atribuido a Francisco José, de 37 años y vecino como la víctima del conocido como bloque de 'Las Malvinas' del barrio del Polígono.

«Hay placer en esas 12 puñaladas», vino a decir el abogado de la familia, Ricardo Rosado, en un ataque sin un motivo claro. «Sin venir a cuento», insistió la fiscal, quien manifestó al tribunal del jurado que el procesado actuó sin estar movido supuestamente por el odio ni la venganza aquella madrugada del 12 de marzo de 2023.

«Murió por la agresión tan brutal de Francisco José», aseguró la representante del ministerio público, quien detalló que el acusado inmovilizó a la víctima con el brazo izquierdo y empezó a asestar las 12 puñaladas con el derecho, el bueno, «en cuestión de segundos». Lo expresó a continuación elocuentemente: «Metía y sacaba el puñal».

En verdad, las acusaciones sostienen que utilizó un machete de grandes dimensiones que había guardado durante las dos horas de juerga que compartió con Xavier y con Josito. Según el relato de hechos compartido por estas partes, Francisco José, conocido del barrio y casi vecino de la víctima, se acopló a los dos amigos a las puertas en un conocido local de copas del Polígono; los tres se marcharon a otro con una hora de cierre tardía. Allí pasaron desde las 2:15 a las 4:10 de la madrugada entre bailes, bromas y abrazos.

Hasta ahí como una noche cualquiera de un día cualquiera. Pero de vuelta a casa, con Xavier muy ebrio, sucedió supuestamente la agresión mortal. Uno de los machetazos atravesó a la altura de la clavícula el cuerpo del fallecido, quien tenía 29 años, 1,71 metros de altura y 54 kilos de peso.

«Eran heridas incompatibles con la vida. Eran mortales», resumió la fiscal sobre un ataque que superó la camiseta y la sudadera de la víctima y afectó a órganos vitales, con una hemorragia masiva. El arma blanca seccionó la arteria axilar.

Menos de una hora después de la agresión, a las 5:36 de la madrugada, Xavier falleció a las puertas del centro de salud del Polígono, a donde lo trasladó a duras penas su amigo Josito. Juntos recorrieron los casi 300 metros entre el lugar del apuñalamiento, la calle Río Alberche, y las dependencias sanitarias.

«Sufrió las puñaladas», dijo el abogado de la familia por ese 'Josito, me muero', atribuido a la víctima después de que el amigo hiciera huir al presunto agresor, quien «reconoció los hechos a la Policía y se entregó».

El procesado opta por el silencio en una defensa que reclama la absolución

El abogado se agarra a la ausencia del arma homicida para sostener la inocencia. Incluso pide eximente por intoxicación de alcohol y drogas. En caso condenatorio, rebaja la calificación a homicidio

Francisco José optó ayer por el silencio en el interrogatorio en la primera sesión del juicio. Eran las 13:47 horas. Ni contestó a las preguntas de su abogado ni de la Fiscalía ni de la acusación particular. Su abogado sí expresó la estrategia de defensa y manifestó sus dudas sobre la autoría, apoyada por la ausencia del arma homicida entre las pruebas.

El letrado insistió en que los hechos ocurrieron pasadas las cuatro de la madrugada, pero «nadie se dio cuenta de nada». Excepto, en principio, el testigo presencial.

El letrado abría, no obstante, la posibilidad a una posible comisión de los hechos. «Si hizo algo, ni sabía lo que hacía», afirmó por el consumo de alcohol y de sustancias estupefacientes. En este sentido, pretende también la eximente por intoxicación plena por alcohol y drogas, más la atenuante de presentarse a la Policía Nacional. Y en caso condenatorio, rebaja la calificación a homicidio.

La defensa de Francisco José intercaló también más interrogantes. «¿Cómo no se dio cuenta (del ataque) antes el testigo?», indicó. El relato de las acusaciones detalla que Josito seguía caminando mientras la víctima preguntaba al acusado si tenía algo en contra de él. En ese momento, según la versión incriminatoria, el procesado sacó el machete y empezó un ataque sorpresivo y rápido.

«Antes estaba metido de lleno en el mundo del alcohol y las drogas», manifestó el abogado, quien aludió a un informe de la Fundación Atenea, especializada en la atención a los reclusos para la rehabilitación de sus adicciones, por el tratamiento de deshabituación que sigue el preso, en prisión preventiva desde marzo de 2023.

La fiscal: «No está loco, por inexplicable que nos pueda parecer»

La fiscal hizo hincapié en que el acusado no tiene alteradas las facultades intelectivas ni volitivas. «No está loco, por inexplicable que nos pueda parecer», indicó sobre un ataque que calificó de «sorpresivo y mortal». «No le importó que se muriera», incidió por la fuga del lugar de los hechos hacia su casa

La fiscal subrayó que el procesado no colaboró en el reconocimiento de los hechos en ningún momento. El relato del ministerio público detalla que el acusado se marchó a su casa, se lavó y cambió de camisa y se encerró en el domicilio. No dio señales cuando los agentes de la Policía Nacional se personaron a las 5:15 de la madrugada ni dos horas después.

La Fiscalía sostiene que el procesado dejó una nota manuscrita a una vecina -una ex novia, según la acusación particular- en la que se identificaba como Fran y pedía que llamara a su hermano porque iba a ir preso. Bajó a la calle, donde los agentes custodiaban la vivienda, y dijo que sabía que le buscaban y se entregaba.

Entre las incriminaciones, la Fiscalía incluye manchas de sangre de Xavier encontradas en la bota izquierda que calzaba el acusado cuando se presentó ante los agentes de la Policía Nacional.

El juicio se retomará hoy en la sala de la sección primera de la Audiencia Provincial (aunque juzga la sección segunda) a las 9:30 horas, con la testifical del testigo presencial y con el examen forense.