Uno de cada cinco toledanos cae en la tentación y es infiel

GUILLERMO GÜEMES
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Un estudio de la página web 'diversual' revela que el 22,2 por ciento de los ciudadanos de Toledo han practicado el adulterio al menos una vez en la vida

Uno de cada cinco toledanos cae en la tentación y es infiel - Foto: Christian Castrillo

«Hay más imágenes para ti». La frase de moda que ha popularizado la presentadora de televisión Sandra Barneda y a la que nadie le gustaría escuchar llega a Toledo. Uno de cada cinco toledanos ha caído en la tentación y es infiel a su pareja, según recoge el último informe de la página web 'diversual'.

Dicho estudio revela que el 22,2 por ciento de los ciudadanos de Toledo han sido infieles al menos una vez en la vida, o al menos así lo confiesan en esta encuesta.

Las 'Anita' y los 'Montoya' son infieles por igual. No hay diferencias significativas entre mujeres y hombres a la hora de 'poner los cuernos' a su actual pareja. ¿Pero qué consideran los toledanos como ser infiel? Los ciudadanos responden al CIS sobre los comportamientos que consideran que pueden incurrir en el adulterio.

La primera de las respuestas es 'Dar un beso en los labios a otra persona', el 53 por ciento de los encuestados por el Instituto Público creen que es un motivo que considerarían infidelidad. Este es el móvil de la deslealtad que más división ha generado entre los toledanos preguntados.

Otra de las cuestiones que romperían una pareja es 'Tener relaciones sexuales a través de las redes sociales sin contacto presencial'. El conocido como 'cibersexo' enfada a más del 75 por ciento de los toledanos. En este caso, ocho de cada diez mujeres lo considerarían adulterio, mientras que siete de cada diez hombres lo ven como una práctica que no consentirían a su pareja.

'Mantener conversaciones subidas de tono con otra persona a través de mensajes, teléfono o redes sociales' también es un motivo de infidelidad para los encuestados por el CIS. Dos tercios de los toledanos así lo señalan, pese a que uno de cada diez destaca no tener clara su postura ante este dilema.

La rotundidad llega con la afirmación 'Tener una relación sexual ocasional con otra persona'. El 88 por ciento de los toledanos responde 'Sí', tanto ellos como ellas creen que es la segunda práctica que menos tolerarían a sus parejas.

Experimentar una doble vida o 'Mantener una relación afectiva y sexual con otra persona' es la ganadora. Nueve de cada diez creen que es el mayor motivo de adulterio, algo que señalan más las mujeres (el 93 por ciento) que los hombres algo menos del 90 por ciento).

'Tener relaciones sexuales con una persona a la que se paga' tampoco estaría permitido dentro de las parejas de los toledanos. El 87,9 por ciento de los entrevistados por el Centro de Investigaciones Sociológicas tildan de infidelidad pagar por sexo. Eso sí, ellos son más propensos a considerar que no incurre en adulterio el tener relaciones sexuales a cambio de dinero, superándolas a ellas en más de cinco puntos porcentuales.

El temor de muchos y muchas: Que tu pareja vuelva con su ex. Paradógicamente una gran mayoría no ve ningún problema en 'Hablar o quedar con una ex pareja'. Eso sí, hay un matiz para el 81 por ciento de los toledanos, siempre y cuando no haya relaciones sexuales de por medio. Pese a ello, un 17 por ciento de las personas preguntadas creen que sí es un motivo de infidelidad y el 1 por ciento debería hablarlo con su actual pareja.

¿Para hacer bien el amor hay que tener más de 60 años?

Muchas personas valoran la calidad de una relación sexual por el tiempo que duran en la cama. El informe de 'diversual' cuantifica la duración de los encuestados por franjas de edad. Los que más tiempo le dedican son los mayores de 60 años, con una media de 19 minutos y 50 segundos. Los que menos duran en la cama son los que tienen una edad comprendida entre los 25 y 35 años, de media 16 minutos y 40 segundos. Los 'fetiches' están reservados para la gran pantalla, ya que el dormitorio es el lugar preferido para que siete de cada diez parejas intimen, le sigue de lejos el salón como la segunda estancia de la casa predilecta.