José Ángel y Miguel Ángel coincidieron por primera vez en Villacañas el 19 de mayo de 2019. A las 4:35 de la madrugada. Estaban de celebración, pero cada uno por su lado. El primero, unos 10 años mayor, festejaba una comunión; el segundo, el cumpleaños de un amigo. Casi seis años después, los dos villacañeros concurrieron ayer en la Audiencia Provincial. Ambos estaban citados a las 10 de la mañana en un juicio por lesiones graves, con la espada de Damocles de una petición de 10 años de prisión.
José Ángel proclamó ayer su inocencia y justificó el golpe a Miguel Ángel por un gesto defensivo. «Ha habido un miedo insuperable a que lo golpearan», expuso su abogado en las conclusiones, que sí dejaban abierta «una pequeña pena» por un acto imprudente. El procesado temió al agredido y a sus amigos y lanzó el vaso de cristal en medio de la rencilla que, como apoyó con el testimonio de su esposa, acabó con él mismo tirado inconsciente en el suelo por una paliza.
El acusado responsabilizó a Miguel Ángel del inicio de la pelea con un '¿qué miras?', pero la versión de este resulta opuesta. El denunciante, de 17 años entonces, explicó que estaba junto a la puerta de un pub de Villacañas con el hijo del dueño, quien se ausentó para ir al baño. Con el encargo de ofrecer vasos de plástico a los invitados de la comunión que salieran a la calle, el menor sugirió el cambio a José Ángel. «Me agarró del cuello y me estrelló el vaso», detalló.
Los forenses consideran más compatibles las heridas con el estallido del vaso y no tanto con un lanzamiento.
El golpe en la cara causó tres heridas en la región facial izquierda, dos heridas en la región torácica, perforación del globo ocular izquierda y anisocoria (asimetría en el tamaño de las pupilas). Las lesiones requirieron de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico y quirúrgico y 239 días de curación. Como secuelas, quedaron alteraciones postraumáticas del iris y perjuicio estético en el iris y cicatrices en la cara y en el pecho.
«Me ha limitado mucho estudiar. Quería opositar para ser militar, pero ya no puedo», señaló. La visión en el ojo izquierdo ha quedado menguada a sólo un 40 por ciento. Miguel Ángel usa gafas especiales para corregir el efecto de los rayos ultravioletas.
La Fiscalía pide 10 años de prisión contra el acusado por un delito de lesiones graves, junto con la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros por ocho años más que la pena de prisión. Miguel Ángel se adhiere y reclama 20.000 euros más a los 33.744 euros solicitados por el ministerio público en concepto de responsabilidad civil.
La defensa apreció «un interés espurio» por reclamar más dinero. José Ángel, por su parte, prefirió el silencio en el último turno. Ahora decidirá la Audiencia Provincial.