El tiempo acompañó y la fiesta se desató en Yuncos. Otro año más la Asociación Toro Enmaromado de la localidad sagreña organizó como motivo de la festividad de San Blas, la suelta de su toro.
Las calles estaban abarrotadas de gente. Miles de personas se congregaban en los alrededores desde horas antes, y solamente hubo hueco cuando se abrió la trampilla del cajón y salió a la calle Real Ponche. Un impresionante toro cinqueño de la ganadería de Juan Pedro Domecq, que levantó los suspiros en los primeros metros al acometer de repente contra el vallado, y provocar que la gente se retirarse por lo imponente de su trapío, y el espectacularvolumen y remate del toro colorado.
Momentos de angustia en la subida hacia el recorrido, donde no dejó ningún lugar sin explorar; eso si, siendo conducido por los jóvenes con la maroma amarilla y azul que hicieron de guías para que el astado recorriese las calles designadas para este evento declarado de Interés Turístico Regional.
Miles de personas abarrotaron el recorrido en Yuncos. - Foto: DominguinEn menos de media hora volvía la comitiva hacia la zona principal, y un hervidero de gente acompañó al majestuoso toro de vuelta. Ocurrió un hecho excepcional, que justo antes de entrar en el cajón, la maroma claudicó por uno de sus lados viviéndose momentos de preocupación durante escasos segundos, pero solventado de manera magistral por los especialistas que condujeron al toro otra vez a su cajón.
Espectacular, como siempre, la organización y espectacular también todo aquello que rodea la suelta del toro de San Blas en Yuncos. Una vaca imponente del hombre Mexicana estuvo a continuación haciendo las delicias de los valientes que se atrevieron a ponerse delante de sus pitones. Todo acabó con algarabía y con un encierro infantil para que no se pierdan las tradiciones y se fomenta el que lo más jóvenes sigan amando el mundo del toro.