Urbanismo recibe cerca de 80 solicitudes para pisos turísticos

M.G
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La pronta caducidad de la suspensión de las licencias puede ser el motivo de estas solicitudes. Si la nueva ordenanza se retrasa, entrará en vigor la anterior

La actividad extrahotelera ha ido ganando terreno en Toledo en los últimos años. - Foto: David Pérez

La paralización de licencias de nuevos apartamentos turísticos está llegando a su fin y esta circunstancia ya se está haciendo notar en el Ayuntamiento. La suspensión que acordó el Gobierno municipal anterior se levanta el 9 de marzo y a partir de esta fecha los interesados que cumplan todos los requisitos para  explotar la actividad extrahotelera podrán solicitar licencia municipal para el Casco y el resto de barrios de la ciudad. 

De momento, el departamento de Urbanismo ha recibido ya 77 nuevas solicitudes, según confirman fuentes municipales, un número que puede o no verse multiplicado en los próximos días conforme se acerca la caducidad de la moratoria. En principio, no existe un reservorio de licencias paralizadas ni expedientes que se quedaran en suspenso, todo aquel que se ha acercado al Ayuntamiento en los dos últimos años para obtener permiso para el uso de sus propiedades como apartamentos turísticos o viviendas de uso turístico fueron rechazadas por la suspensión. 

En estos dos años, varios de los proyectos de rehabilitación de inmuebles en el Casco, que en principio estaban destinados a convertirse en alquiler turístico han decidido revertir el uso y han solicitado la licencia sujeta a una futura actividad residencial sin más. Es lo que ocurrió, por ejemplo, la promotora 'Kukasa Apartamentos' renovó en agosto pasado la licencia de obras para concluir la construcción de seis apartamentos en la calle Bulas, 31, que finalmente serán de uso residencial.

En el Ayuntamiento no figura una estadística o relación de la cantidad de licencias que quedaron en suspenso en su momento,  y la administración terminó inadmitiendo todas las que solicitaron a partir de marzo de 2023, cuando entró en vigor la suspensión a la espera de disponer de una ordenanza que regulara y equilibrara los alquileres turísticos en la ciudad, protegiendo, sobre todo, el Casco Histórico para no perjudicar a los residentes y que pudiera provocarse desequilibrios entre la actividad residencial y la ligada a la estacionalidad turística.

A partir del 9 de marzo los técnicos municipales tendrán que estudiar con detenimiento las peticiones de licencias que vayan entrando conforme a la nueva ordenanza una vez que se apruebe, más restrictiva que la elaborada en la legislatura anterior, dado que se establece un tope de apartamentos turísticos del 12% por distrito censal del total de viviendas, un 8% menos que el marcado en 2023. Si bien, el porcentaje puede variar porque cabe la posibilidad de actualizarlo al alza o a la baja.

De momento, el área de Planeamiento calcula que el Casco Histórico dispone de 640 apartamentos turísticos, aunque la cifra hay que tomarla con cierta cautela, según explicó en una reciente comisión de Planeamiento su presidente, Florentino Delgado, porque procede de registros y del trabajo de la concejalía, pero el Ayuntamiento no maneja un cálculo sobre la actividad clandestina.

Aun así, cabe la posibilidad de que las licencias se sujeten a la ordenanza anterior si se retrasa la aprobación y ahí el Ayuntamiento tendría que ser más permisivo con los condicionantes y alguno de los distritos del Casco podría superar con creces el índice de saturación marcado, puesto que el límite se establecía en un 20% del total de viviendas.

Coordinación. El área de Planeamiento está buscando la mejor fórmula para disponer de un registro fidedigno de viviendas de alquiler turístico, dado que las cifras entre administraciones bailan desde hace tiempo. 

En esta búsqueda podría entrar el Colegio de Registro y Notariado, con el que se mantiene una buena comunicación y ya se ha celebrado alguna reunión con la intención de que la actividad extrahotelera se regule de la manera más eficaz posible y no haya ningún resquicio en la información sobre este uso turístico que ha ido ganando terreno en los últimos años y su desbordamiento en algunas ciudades ha dado lugar a distintas problemáticas y a la necesidad de una regulación restrictiva.

El Ayuntamiento calcula más de 600 apartamentos turísticos en el Casco. El cálculo se complica porque la Junta tenía registradas 556 viviendas de uso turístico y 28 apartamentos turísticos en noviembre. La diferencia entre ambos usos parte de que la primeras son una única vivienda a alquiler y los segundos un bloque de pisos destinados íntegramente a la actividad extrahotelera. Y más tarde llegó el informe de 'Exceltur', integrado por empresas del sector, que cifra en 3.521 las viviendas turísticas en la capital regional.