Los naturales en las milicias y sus recompensas

Arx Toletum
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En el Museo del Ejército se puede ver en la exposición temporal 'Blancos, Pardos y Morenos' una medala de plata de Carlos III, acuñada en Perú hacia 1782, que es una de las condecoraciones más antiguas que se conservan

Los naturales en las milicias y sus recompensas

Tras el descubrimiento del vasto y misterioso Nuevo Mundo, los 'naturales', esos indios que habitaban las tierras vírgenes, se convirtieron en valiosísimos aliados de los exploradores españoles. Su ayuda fue fundamental en la expansión de los territorios que pasaban a formar parte de la Corona. A cambio de su leal servicio, estos indígenas recibieron beneficios que les otorgaron un estatus privilegiado en comparación con sus compatriotas. Entre estos privilegios, el más evidente era la capacidad de portar armas, un derecho negado a la mayoría. Además, gozaban de la exención del pago de tributos, y se les ofrecían tierras, ascensos y títulos que elevaban su posición social.

Tomemos como ejemplo a Conin, conocido en el mundo cristiano como Fernando de Tapia. Este conquistador, originario del pueblo otomí en el corazón de lo que hoy es México, jugó un papel crucial en la conquista y pacificación de esa región. Su apoyo a los españoles fue decisivo para vencer a los chichimecas, y gracias a sus esfuerzos, se fundaron numerosas localidades, entre ellas la ciudad de Santiago de Querétaro. Como recompensa a su lealtad y valentía, se le otorgaron generosas mercedes en tierras y vasallos, convirtiéndose en gobernador vitalicio entre los naturales. Además, recibió el título de capitán general y el honor de anteponer el 'don' a su nombre, asegurando así su lugar en la nobleza novohispana. Al fallecer en 1571, su legado continuó a través de su hijo, Diego de Tapia, quien heredó tanto el gobierno de Santiago como el título de capitán general.

Avancemos al siglo XVIII, al virreinato del Perú, donde en 1780 se desató el levantamiento de Tupac Amaru, un evento que amenazó la paz allí. La escasez de tropas regulares, solo contaban con el Real de Lima y algunas milicias, obligó a la movilización de líderes indígenas leales, entre los que brilló Mateo Pumacahua. Descendiente directo del inca Huayna Cápac, Pumacahua era considerado noble, con derecho a portar armas y exento de tributos. Al mando de una compañía de indios nobles, se unió a las fuerzas regulares y milicias. Fue puesto Pumacahua al mando de una agrupación que reunía compañías de milicias tanto de 'blancos' como de 'naturales', interviniendo en distintos combates en los que desempeñó un papel esencial. Participó, asimismo, en la ofensiva que provocó la derrota de Tupac Amaru y su posterior captura a manos de sus propios subordinados. Por sus sobresalientes servicios, Pumacahua fue premiado, sucesivamente, con la banda e insignias de la real medalla, el ascenso al grado de coronel de milicias y el sueldo vitalicio de capitán del Ejército Real.

Los naturales en las milicias y sus recompensas
Los naturales en las milicias y sus recompensas
Similar a aquella medalla recibida por Pumacahua es la que ahora se puede ver en la exposición temporal Blancos, Pardos y Morenos…  Se trata de una medalla de plata de Carlos III, acuñada en Perú hacia 1782. En el anverso figura la real efigie y en el reverso la inscripción 'al Mérito'. Es una de las condecoraciones más antiguas con las que cuenta el Museo del Ejército.