Torrico se engalana para festejar su vistoso Carnaval

Lola Morán Fdez.
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El municipio revive desde este sábado una de sus fiestas más destacadas con los ritos propios de una celebración que nació para pedir por las ánimas del purgatorio

Torrico se engalana para festejar su vistoso Carnaval - Foto: L.T.

Torrico tiene en el Carnaval una de sus fiestas más importantes - junto a las de San Gil- y a las que dedica una especial atención y cariño. Por ello, no es de extrañar que su Carnaval de Ánimas o Soldadesca haya sido reconocido recientemente por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha como Bien de Interés Cultural en su categoría de Inmaterial en cuanto al rito, símbolo e indumentaria se refiere. Un logro por el cual el alcalde, David Sánchez, en nombre del Ayuntamiento, quiere agradecer el trabajo de todos aquellos que han logrado su consecución.

Esta festividad tiene siglos de historia, puesto que su origen se remonta al Concilio de Trento (1545-1563), en el que se reafirmó la existencia del purgatorio. Con el fin de ayudar a las ánimas que allí se encuentran comenzaron a celebrarse en Torrico, como en otras tantas poblaciones, unos festejos que, en su caso, han pervivido en el tiempo e incluso han ido ganando en vistosidad.

La indumentaria tradicional, también protegida por la declaración de BIC, es uno de los grandes atractivos de esta fiesta, que va tomando cada año más auge desde que en el año 1939 un sacerdote de la localidad se propusiera revitalizarla.  

Como explica la historiadora Esperanza Martín, en unas ordenanzas de 1470 se habla ya de unos personajes que salían por las calles en Navidad, conocidos como los 'homarraches', «que probablemente se incorporarían a la fiesta del Carnaval de Ánimas». Se suman a la parte más lúdica de una celebración que se caracteriza por otra faceta religiosa y marcial, con una Soldadesca donde destaca la figura de la 'capitana', que ostenta el rango más elevado de la Escuadra torriqueña a la par que el 'capitán'.

La estética de las milicias es la que impera en este desfile, con una indumentaria que recuerda a la de los soldados. El maestre de campo, el capitán o el sargento son algunos de los rangos de esta escuadra torriqueña, en la que sobresale esa figura de la 'capitana' en este rico ritual.

El atavío femenino se reparte entre el traje de franjas, compuesto por el jubón, la pechera, el pañuelo y la gorguera, entre otros complementos, y la vestimenta de labradora. En cuanto al masculino, en concreto el de calzón, se formaliza en el siglo XVIII.

Las actividades del carnaval torriqueño se reparten entre el sábado y el domingo. Los actos comienzan con la ceremonia de entrega de bastones a la capitana, capitán y oficiales y el desfile-procesión hasta la plaza Mayor, donde se entrega la bandera al abanderado.

La 'carrera de sargentos' en el entorno de la plaza y la venta de 'frutas de sartén' bendecidas son parte de esta primera jornada de carnaval que continúa un día después con la recogida de autoridades por la Escuadra para iniciar el cortejo procesional hasta la iglesia.

En esta ceremonia religiosa participa también la Soldadesca, que se encarga de ritos como subastar los brazos y cintas de las andas del cuadro de Ánimas, el rasgueo del suelo eclesial con el bastón de mando por el capitán y la subida del cuadro de Ánimas con la Virgen del Carmen al altar Mayor.

Tras esta liturgia tiene lugar una nueva carrera de sargentos y venta de 'frutas de sartén', además de la tradicional 'vaca embolada'. El 'cocido torriqueño' pone fin a una celebración que, con el paso de los años, ha ido sumando actividades culturales y de ocio para enriquecer esta tradición.