Antonio Pérez Henares

PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


En memoria de un hostelero alcarreño

07/02/2025

A ciertas edades uno se va dando cuenta de que se nos va muriendo la gente alrededor. Y son, además, amigos y por eso lo notamos más. Es ley de vida y aunque en esta sociedad un tanto ridícula en este aspecto y en otros ya ni lo quiere pensar, la muerte está siempre ahí con su absoluta certeza y total inevitabilidad.
A mí y a muchos de Guadalajara, provincia y capital, se nos ha muerto Miguel Ángel Guerrero. Uno de esos paisanos conocido y reconocido por muchos y más todavía por ser la que fue su profesión: la hostelería. Mucha vida dedicada a ello, por varios lugares, entornos y categorías. Su lugar emblemático acabó siendo el bar-restaurante pegado a la calle Mayor, que bautizó con su nombre y que antes llevó el que le sigue poniendo el apodo identificador para el personal nativo 'El Ventorrero'. Un referente en la gastronomía alcarreña  y un bar de encuentro habitual en pleno centro de la ciudad. Él lo acondicionó para que, fiel a su estilo, sobrio y castellano, tuviera empaque y calidad y le quedarán a uno las ganas de volver. Que eso era lo que más le importaba a él.
La noticia de su fallecimiento ha impactado en la ciudad máxime al conocerse alguna dramática circunstancia añadida: Miguel Ángel cayó fulminado por un infarto cuando volvía caminando hacia su casa tras haber estado en el tanatorio en el que se velaba a uno de sus mejores amigos, también Miguel de nombre, Ruiz Berlanga, durante muchos años jefe de RR.HH. en la Central Nuclear de Trillo.
Fuimos amigos desde que nos conocimos y mantuvimos esa amistad por siempre. Nos viéramos más o menos veces, pero siempre sabíamos que ahí estábamos. En los tiempos en que yo pude frecuentar mucho más que ahora la ciudad, no fallaba nuestra cita en su local, donde además de la conversación con él aprovechaba para ponerme al día de todo lo que había sucedido y hasta estaba por suceder en la ciudad. Porque por allí pasaban muchos y bastantes de los que tienen algo que contar y un periodista que escuchar. En una ocasión hasta acabé por presentar allí uno de mis libros de viajes acompañado por un gran viajero alcarreño, Andrés Taberné, para mí 'el Gurri' y yo 'el Chani' para él, que ha puesto pie en los dos Polos, el del Norte y el del Sur, y conmigo por medio Sahara una vez.
He tenido la necesidad de expresarle a Miguel Ángel y a su familia mis condolencias y, sobre todo, mi gratitud, y quedarme con el recuerdo de tiempos alegres que ambos pudimos disfrutar. De ellos siempre me quedé con uno que convertimos durante años en un rito. Ir un juntos un día de Ferias a los toros a la barrera del coso de Las Cruces. Uno de ellos, el fotógrafo de 'toda la vida de Gu' Mariano Viejo, nos hizo una foto. No había móviles ni 'selfís' de esas, por aquel entonces, y es con la que me quiero quedar.
Me quedo y no solo yo, sino la ciudad y la región, con sus sucesores, la amistad pasó de padres a hijos, y dos de ellos, David y Miguel, amén de continuar el negocio, estudiaron y aprendieron todo cuanto pudieron para desempeñarse con solvencia y mejorarlo aún. Lo llevan años haciendo. Hoy ya son puntales creativos e innovadores de nuestra cocina y gastronomía regional. Por ese lado, Miguel Ángel, puedes descansar bien en paz.