IU cree que los nuevos buses carecen de participación vecinal

La Tribuna
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Txema Fernández ironiza con que lo presentado sea una remodelación experimental cuando el alcalde lo presentó como un anuncio «grandilocuente» en el Debate sobre el Estado del Municipio

El portavoz de IU-Podemos en el Ayuntamiento de Toledo, Txema Fernández. - Foto: IU Toledo

El concejal de Izquierda Unida-Podemos en el Ayuntamiento de Toledo, Txema Fernández, considera que la anunciada remodelación de las líneas de autobuses urbanos ha pasado de un «grandilocuente» anuncio del alcalde en el Debate sobre el Estado del Municipio a unas escasas modificaciones de paradas y refundición de alguna línea.

 «El alcalde anunciaba una remodelación de las líneas de autobuses que, parecía, iba a ser revolucionaria para garantizar una mayor eficiencia en la ciudad», ironiza Txema Fernández. «Parecía que se iba a tomar esta decisión después de un análisis exhaustivo de la realidad y la necesidad de los vecinos», añade para reprochar que ni se haya contado con ellos ni con las empresas del Polígono ni con la Comisión de Movilidad.

El portavoz de Izquierda Unida ha llegado a la conclusión de que «todo consiste en cambiar dos líneas a una calle paralela –la 1 y la 2-; eliminar otras tres líneas para juntarlas en una sola –la 81, 82 y 83-; reforzar la línea 62 con autobuses que están viajando por el mar y que no llegan  a causa de un conflicto bélico; y crear dos líneas nuevas (32 y 94) por las eliminadas, una de ellas que no funcionó ya en el barrio del Polígono, como fue el circular».

En su crítica a la falta de participación a la hora de decidir los cambios en un servicio de tanta importancia para la ciudadanía y la promoción del uso del transporte público, Txema Fernández señala que las líneas 81 y 82, que unen la estación de autobuses con el Hospital privado de Las Tres Culturas y con el Hospital de Parapléjicos, se refunden en la antigua y renovada 83, «que no será útil si se hace sin consulta y debate vecinal abierto, porque pasa por varios barrios y no puede tomarse una decisión sin convocatoria en los Consejos de Distrito».

Txema Fernández aprecia también falta de transparencia en las decisiones del equipo de Gobierno y recrimina que una vez más se haya prescindido de la participación en la Comisión de Movilidad. «No resulta de demasiada confianza esta remodelación si ni siquiera se ha convocado, una vez más, la Comisión de Movilidad que ya parece absolutamente olvidada y prescindible para un Gobierno local que no quiere debatir un modelo de transporte colectivo nada más que a puerta cerrada con, según dice el concejal, las entidades vecinales de la ciudad», critica.

Al respecto, el portavoz de Izquierda Unida considera necesario que los servicios públicos mantengan un criterio que garanticen la utilidad de los mismos «y eso debe pasar irremediablemente por un debate que no se ha producido». De hecho, apunta que en esta remodelación no se ha contemplado que los autobuses siguen sin llegar a algunos barrios como el Beato o Montecigarrales que «siguen igual de aislados».

Por último, y dado que el concejal se refirió a esta remodelación como «experimental» para evaluar su eficacia de cara a la negociación del nuevo contrato de autobuses, aprecia Fernández que «estamos evaluando simplemente si es rentable para la empresa que se quede con la adjudicación de este contrato millonario».

En cuanto al cambio de parada para los servicios turísticos de tren y autobús a la cuesta de Capuchinos, Txema Fernández celebra que se haya tomado esta decisión después de que desde la formación de izquierdas se hayan presentado mociones y propuestas desde hace más de dos años en este sentido. No obstante, recuerda que esta medida se debería completar con la instalación de un paso de peatones en la Cuesta de Carlos V, a la altura de la intersección de la Calle Horno de los Bizcochos, frente a la entrada peatonal de la Biblioteca regional.