125 años de la llegada de la electricidad a Madridejos

José García Cano
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Tal día como hoy del año 1900 se firmaba en la localidad el contrato de ejecución de las obras de instalación del alumbrado eléctrico, algo que hoy es tan normal y habitual en nuestra vidas, pero que hace más de un siglo era prácticamente un lujo

125 años de la llegada de la electricidad a Madridejos

Hace 125 años se firmaba en la localidad de Madridejos el contrato de ejecución de las obras de instalación del alumbrado eléctrico, algo que hoy es tan normal y habitual en nuestra vidas, pero que hace más de un siglo era prácticamente un lujo, ya que nuestros abuelos y bisabuelos se alumbraban habitualmente con lamparillas, velas y quinqués. Sería el vecino de Madridejos y capitán de ingenieros don Trifón Julio Segoviano Pérez de 37 años de edad, quien suscribiera el contrato citado junto con Aniceto Aznar y Masiá, industrial y vecino de Alicante. Trifón era presidente y representante de la sociedad mercantil anónima La Popular Eléctrica, domiciliada en Madridejos y Aniceto actuaba en representación de la sociedad Tomás Aznar Hermano, el cual se había reunido con los representantes de La Popular Eléctrica el día 9 de marzo de 1900, para recibir el encargo de la instalación del alumbrado público de Madridejos según el presupuesto y condiciones presentadas por la sociedad Tomás Aznar Hermano. La Popular Eléctrica se fundó oficialmente el 13 de diciembre de 1899 con el objeto de establecer «una fábrica de fluido eléctrico» en esta población. 

Entre las condiciones de este contrato que abriría la historia del alumbrado eléctrico en Madridejos, encontramos por ejemplo, que la sociedad alicantina de Tomás Aznar Hermano debía proporcionar a la sociedad eléctrica madridejense, las calderas, máquinas, dinamos, cables y demás material necesario para la instalación del alumbrado público y particular de la villa, e igualmente realizar el montaje y maquinaria de la instalación definitiva de dicha industria, entre ellas una máquina a vapor marca Durveguier con una fuerza de 30 caballos de vapor efectivos y una dinamo de corriente continua que podía absorber a plena carga hasta 20.000 vatios, capaces de dar energía a 500 lámparas de 10 bujías encendidas a la vez. Esta máquina de vapor consumiría aproximadamente dos kilos de carbón por caballo y hora, consumo que aseguraba la casa Tomás Aznar. Algunos otros elementos que se ajustaron en el contrato fueron una caldera a vapor de gran volumen con una medida de 70 metros cuadrados de superficie construida con planchas de acero Siemens-Marlin y un cuadro de distribución completamente incombustible de mármol blanco con armadura de hierro perfilado «llevando todos los aparatos de seguridad y de medida más modernos», con dos interruptores bipolares, corta circuitos, amperímetro y voltímetro regulador de campo magnético. Se incluía también la red de distribución de cables y alambres forrados que llevasen la energía a las 500 lámparas que se iban a instalar.

La casa Tomás Aznar Hermano regaló al Ayuntamiento de Madridejos un arco voltaico de mil bujías con todos sus accesorios de la marca Alioth (se refiere a la empresa Société d´Electricité Alioth que tuvo su sede en Muncheustein, Basilea, Suiza, dentro de la cual se creó la Sociedad Española de Electricidad Alioth). Algunos otros materiales incluidos en el contrato y necesarios para suministrar el fluido eléctrico a Madridejos fueron cien interruptores de níquel, cincuenta brazos de metal ornamentales para colocar en el centro de la localidad, otros cincuenta brazos más inferiores para las calles más alejadas del centro, cien portalámparas protectores de la lluvia y de la humedad, cien globos para asegurar la protección de las lámparas, etc. Una condición importante reseñada en el artículo es que corrían a cargo de la casa Tomás Aznar Hermano, todos los gastos de transporte de materiales y artefactos, así como colocar la caldera y maquinaria en el sitio debido. También era su obligación la instalación completa del alumbrado eléctrico, para lo cual la empresa Tomás Aznar Hermano debía contratar al personal preciso como ingenieros y montadores necesarios. Por otro lado, los gastos de obra, carpintería y albañilería para la fábrica debía abonarlos La Popular Eléctrica; por cierto la ubicación de la fábrica fue en la calle del Romero. 

La cantidad que debía abonar La Popular a la casa Tomás Aznar Hermano por todos los servicios citados, era de 60.500 pesetas que se abonarían en tres plazos, pagándose el primer poco antes de redactar el contrato, el cual importó 20.166,66 pesetas. El plazo que se fijó en el contrato para finalizar la instalación era de cinco meses que terminarían el 15 de agosto de 1900 y si la casa Tomás Aznar no cumpliese estas fechas debería indemnizar con 25 pesetas por cada día de retraso en la instalación. 

Se garantizó la instalación a realizar por un periodo de veinticuatro meses, incluyéndose «la solidez, la buena construcción del material empleado y la ejecución irreprochable de sus trabajos y suministros»; igualmente se comprometía la empresa a reparar los defectos producidos por mala instalación o por uso de materiales deficientes. La Popular Eléctrica de Madridejos debía contratar un seguro que garantizase los materiales y máquinas que se depositaban en la fábrica, en prevención de incendios u otros problemas que pudieran surgir. 

Volvemos a tener noticias de La Popular Eléctrica de Madridejos el 10 de enero de 1901, cuando tuvo lugar un consejo de administración de la misma, en el salón de plenos del Ayuntamiento de Madridejos en el que se debatieron varios asuntos propios de la sociedad, así como para modificar parte de los estatutos de la misma. Igualmente se trató la solicitud de un préstamo de 10.000 pesetas para continuar con el buen funcionamiento de la sociedad. Gracias a este consejo de administración podemos saber que la fecha en la que se terminó definitivamente la instalación del alumbrado eléctrico fue el día 20 de septiembre de 1900, momento desde el cual la sociedad comenzó a suministrar el alumbrado público y particular a Madridejos, quedando esta fecha marcada para la historia de esta localidad toledana que arrancaba el siglo XX contando con el hoy imprescindible fluido eléctrico, mucho antes que la mayoría de poblaciones toledanas.