El alcalde de Miguel Esteban, Marcelino Casas, ha predicado con el ejemplo. Como un paisano más, concurría esta semana a la clase magistral convocada por el ayuntamiento de La Mancha toledana. Ni bachata ni salsa ni tango. Los migueletes han sudado en pleno febrero al ritmo de la Jota Pujada, el baile tradicional que alienta este pueblo desde hace más de 300 años durante la celebración del Carnaval.
La propuesta, con la colaboración de la Asociación Cultural 'Danzas y costumbres' y la Asociación Cultural 'Los Charcones', impulsa esta festividad, declarada el 27 de diciembre de 2023 Fiesta de Interés Turístico Regional. Durante dos sesiones, celebradas ayer y el lunes, han participado numerosos vecinos, como el concejal de Cultura, Eugenio Caravaca. También ha bailado Jota Pujada la anterior concejal de Festejos y componente de la Asociación Cultural 'Danzas y costumbres', María Nieves Patiño. Esta última ejerció como monitora junto con otros miembros de la asociación folclórica.
Además, los alumnos de la ludoteca municipal, acompañados por sus monitoras, han aprendido sobre el folclore local.
La Jota Pujada se celebra en pleno Carnaval. La jota pujada es una jota manchega. Tiene como característica su posible y continua interrupción, debido a que los pujantes deben hacer las pujas antes de que las parejas que ya bailan verifiquen el cambio de paso; de lo contrario, no se puede pujar hasta que haya terminado de interpretar la jota y las parejas completen el baile. En función del dinero aportado, se baila la jota migueleta, con un ritmo más tranquilo, o la campesina, mucho más rápida y alegre.