La Agrupación Naturalista Esparvel presentó ayer en el Ayuntamiento de Seseña más de 2. 700 firmas y alegaciones vecinales en contra de la construcción de la planta de asfalto en el municipio. La acción refleja «el contundente rechazo de la comunidad local» a una instalación que supone «un grave riesgo para la salud pública y el medio ambiente», subraya el colectivo, que dirige el comunicado al Ayuntamiento y a la Junta. El pleno municipal abordará mañana la petición de paralización de los partidos de la oposición: Más Seseña, Todo por Seseña, Unidas Izquierda Unida y PSOE.
La oposición a la planta se fundamenta en razones legales y científicas. En primer lugar, el proyecto vulnera el Plan de Ordenación Municipal (POM), que en el caso del uso de actividades industriales y productivas de nueva implantación o no recogidas por el POM como instalaciones en suelo rústico, deberá acreditarse que su normativa reguladora exige su alejamiento de núcleo de población, y que no existe suelo específicamente calificado para uso industrial que pudiera albergarlas.
Dado que ya existe una planta de asfaltos en Seseña y hay terreno industrial disponible, Esparvel considera que no se justifica la implantación de esta actividad en suelo agrícola a menos de 600 metros del casco urbano.
El acceso a la planta de aglomerados asfálticos por el ramal del Cordel de Merinas incumpliría disposiciones de la Ley de Vías Pecuarias de Castilla-La Mancha, que restringen la circulación de vehículos en las vías pecuarias. El artículo 31 solo permite el tránsito de vehículos agrícolas o forestales, exclusivamente para la explotación de fincas agrarias colindantes y previa autorización. La circulación de vehículos industriales o de transporte de mercancías no está prevista, por lo que está prohibida.
La proximidad de la planta a menos de un kilómetro del núcleo urbano y de instalaciones educativas y deportivas aumenta la preocupación vecinal. La producción anual de la planta supondría la emisión de compuestos volátiles altamente contaminantes, como benceno y formaldehído, conocidos por sus efectos nocivos sobre la salud respiratoria, según Esparvel. Además, la generación de polvo en suspensión a partir del procesamiento de los áridos y el fresado de asfalto reciclado representaría un riesgo significativo, especialmente para poblaciones vulnerables como niños, ancianos y personas con afecciones respiratorias preexistentes.