El Ayuntamiento de Nuño Gómez, una pequeña localidad de la Sierra de Vicente con 180 empadronados, decidió la semana pasada el cierre del vertedero municipal y la atención a demanda del depósito de muebles y restos vegetales. El alcalde, José Luis Fernández, detectó desde septiembre un incremento de la llegada de furgonetas procedentes de otras localidades, desde las que descargaban material. Por ejemplo, tubos de cable, como ocurrió días atrás.
De esta manera, el Ayuntamiento de esta localidad, escondida por carretera entre los municipios de Garciotum y Nombela por la carretera, disparó en los últimos meses los requerimientos de la recogida en el vertedero de los camiones de la empresa de Gestión Medioambiental de Toledo (Gesmat), que gestiona el Ecoparque, dependiente de la Diputación. Nuño Gómez dispone de un número limitado de servicios gratuitos de recogida, sobrepasados en los últimos meses. Por lo que el pequeño Consistorio debe abonar la diferencia; esta circunstancia ha despertado la determinación del equipo de gobierno serran.
«El 90 por ciento no es del pueblo», indica el alcalde el vertido de residuos, como muebles o restos vegetales. De esta manera, los conductores que depositan en el vertedero de Nuño Gómez los escombros, por ejemplo, evitan así ir a Talavera. Ya sean empresas o particulares.
El vertedero municipal es una explanada grande, localizada cerca del cementerio, donde el Ayuntamiento ubica un contenedor para el depósito de estos residuos. Desde el pasado día 5, los vecinos de Nuño Gómez que deseen arrojar sus muebles y los restos vegetales en el vertedero municipal tendrán que llamar al teléfono del Ayuntamiento 925878501 de lunes a viernes entre las 9 y las 14 horas. Fuera de ese horario y durante los fines de semana, el terreno municipal estará cerrado.
De esta manera, el Ayuntamiento serrano pretende corregir el desmadre de vertidos que hasta el verano pasado llegaban «con un goteo». Los municipios de la zona ofrecen también un servicio a demanda del vertedero. Parece la mejor manera de detener el desbordamiento de las instalaciones de Nuño Gómez.