Agentes de la Policía Nacional han desmantelado una red de cultivos indoor de marihuana en la provincia de Toledo y han intervenido 5.881 plantas y 3.640 esquejes, fruto de dos operaciones distintas.
En la primera operación, los agentes han detenido a seis miembros de un mismo clan familiar que contaban con una red de cultivos indoor de marihuana perfectamente articulados en distintas salas atendiendo a las diferentes etapas de crecimiento de las plantas, en varios inmuebles de los municipios toledanos de Illescas, El Viso de San Juan, Yeles y Lucillos, según ha informado la Policía en nota de prensa.
En una investigación paralela, se han desmantelado otros dos cultivos indoor de marihuana en Illescas y Ugena, ambos en la provincia de Toledo, encontrándose el primero de ellos en fase de reinicio, contando con una instalación altamente sofisticada, y el otro (instalado en un garaje) con plantas en avanzado estado de crecimiento a punto de ser recolectadas.
Las pesquisas se iniciaron en el marco de las actuaciones realizadas dentro del Plan Nacional de Actuación contra la criminalidad organizada asociada a la producción y tráfico de marihuana. En este sentido, la Policía Nacional ha desarrollado diferentes investigaciones en torno a redes criminales especializadas en el cultivo indoor de marihuana en la provincia de Toledo, comprobando que funcionan como auténticos centros de producción y procesamiento de esta sustancia estupefaciente.
Han acreditado, además, que estarían abasteciendo a otras organizaciones criminales dedicadas a su posterior distribución, tanto dentro como fuera de nuestro país.
La investigación se inició a raíz de las informaciones facilitadas por una empresa suministradora de luz. Estas revelaban un elevado número de incidencias en la red eléctrica procedentes de distintos inmuebles, ubicados en diferentes localidades de la provincia de Toledo, los cuales podrían albergar cultivos indoor de cannabis.
Localizados dichos inmuebles y confirmadas las sospechas, así como una defraudación del fluido eléctrico, los agentes acreditaron que al frente de los mismos se encontraba un clan familiar que funcionaba como un auténtico grupo criminal organizado.
Tras identificar a los miembros del clan y determinar el papel de cada uno de ellos en los hechos investigados, a principios de febrero, los agentes realizaron cuatro registros simultáneos en las localidades toledanas de Illescas, El Viso de San Juan, Yeles y Lucillos.
En uno de los registros practicados, en una urbanización a las afueras de Illescas, los investigadores localizaron una sala de germinación perfectamente habilitada en la zona de garajes. Desde allí distribuían los esquejes al resto de inmuebles para su crecimiento y maduración, momento en el que la recolectaban.
Fruto del registro, los agentes intervinieron 3.640 esquejes dispuestos para ser trasplantados, 317 plantas de marihuana en periodo de secado, 13.640 euros y numerosas armas de fuego, así como munición de distintos calibres.
Además, en el lugar se encontraban el principal investigado y su esposa, portando esta una pistola semiautomática municionada y en perfecto estado de uso, si bien ambos fueron detenidos.
Tras asegurar el inmueble, los agentes descubrieron en la parcela la existencia de un gran número de gallos de pelea, así como varios perros y un caballo poni.
Este hecho fue comunicado a agentes especializados que se hicieron cargo de todo lo relacionado con los animales, contactando con diferentes asociaciones protectoras y veterinarios para acreditar el estado en el que se encontraban los animales.
En el resto de registros se desmantelaron más cultivos de marihuana localizados en el interior de diversos inmuebles y fueron detenidas otras cuatro personas, integrantes del clan familiar investigado.
Como resultado de todos los registros practicados en el marco de esta operación, los agentes intervinieron 5.116 plantas de cannabis en diferente estado de crecimiento.
La investigación ha revelado una alta especialización de sus miembros en cuanto a la diversificación de las tareas desarrolladas en todo el proceso de cultivo de marihuana. Además, sus cultivos conformaban una red perfectamente articulada en función de las diferentes etapas de crecimiento de las plantas, albergando desde una sala de germinación de semillas y esquejes hasta una zona de secado (utilizada para retirar los cogollos una vez que eran recolectadas), pasando por distintas salas de crecimiento y maduración de las plantas, todas ellas localizadas y distribuidas en distintas ubicaciones.
Esto les permitía producir y recolectar de manera continua para luego distribuirla entre otros grupos criminales, lo que se traducía en importantes beneficios económicos que quedaban reflejados en el alto nivel de vida que ostentaban.