Marqués de Ugena y sus propiedades en Almonacid y Villaminaya

José García Cano
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Esta familia también compró en 1731 un importante palacio en el centro de Madrid, que conocemos hoy como el palacio de los Duques de Santoña o del Marques de Ugena y que antaño fue llamado el palacio de los Goyeneche

Marqués de Ugena y sus propiedades en Almonacid y Villaminaya

Si rastreamos la historia del marquesado de Ugena, encontraremos el nombre de don Francisco Herrera y Enríquez, corregidor de Madrid casado con doña Antonia Enríquez Dávila y Guzmán, titular del señorío de Ugena, ya que lo había heredado de su primer marido. Sería Carlos II quien concedió al citado don Francisco, el título de marqués de Ugena, aunque por azares del destino recalaría poco después en el Cardenal Portocarrero, el cual recordemos se encuentra enterrado en la Catedral de Toledo y cuyo epitafio es de los más conocidos de nuestra catedral: Hic iacet pulvis, cinis et nihil (aquí yace polvo, cenizas y nada…). Posteriormente a Portocarrero, el título nobiliario fue traspasado al Hospital de Santa Cruz, el cual administraba el Cabildo de Toledo, quien lo vende posteriormente a don Juan Francisco de Goyeneche, oriundo del brujeril valle del Baztán, en Navarra y quien pasará a ser marqués de Ugena. Don Juan Francisco de Goyeneche e Irigoyen (1689-1744) también fue señor del Palacio de Goyenechea y estuvo casado con Isabel María de la Cruz y Ahedo (señora de Torrejoncillo), matrimonio que ayudó a consolidar una importante fortuna. Esta familia también compró en 1731 un importante palacio en el centro de Madrid, que conocemos hoy como el palacio de los Duques de Santoña o del Marques de Ugena y que antaño fue llamado el palacio de los Goyeneche. 

El caso es que la citada Isabel María de la Cruz, marquesa consorte de Ugena, fundó varios mayorazgos con diferentes bienes muebles e inmuebles a los que posteriormente otros miembros de la familia fueron agregando más propiedades. De uno de estos legados se conserva un inventario muy interesante custodiado en el imprescindible Archivo de la Nobleza de Toledo, concretamente en el fondo Villagonzalo, y del que vamos a desglosar algunos de los bienes en él incluidos, entre los que encontramos diversas fincas ubicadas en las localidades de Almonacid de Toledo y Villaminaya. Entre las múltiples propiedades rústicas situadas en Almonacid, destacamos una tierra en el lugar del Monte Calvario, una de 35.025 estadales en la Boca del Valle, otra en la Cruz del Revoltón y una más llamada el Haza Grande que ocupaba unos 25.211 estadales. También era numera la lista de fincas rústicas del término de Villaminaya, lo que nos hace entender la capacidad económica de esta familia, algo que también se demuestra en la cantidad de pertrechos y herramientas que también fueron entregadas al mayorazgo. Por ejemplo, encontramos dos galeras con sus guarniciones, una carrea vieja con su yugo, dos escaleras de galera, varias cubas alguna de más de 700 arrobas de capacidad, tenajones, calderos, etc. 

Como fincas urbanas encontramos una casa en Almonacid de Toledo donde vició doña Vicenta de la Cruz Ahedo, ubicada en la calle que desde el ayuntamiento bajaba al camino de Toledo y que lindaba con la calle que desde el juego de pelota bajaba también al mismo camino. Esta casa tenía una carga de 30 reales a favor del convento de San Juan de los Reyes en Toledo y había otra carga cuya beneficiaria era la congregación de Nuestra señora del Ave María ubicada en el convento de la Santísima Trinidad de Toledo. Aparecen otras casas en Villaminaya, con huerta, palomar, molino de aceite, caldera, bodega, lagar y una fábrica de jabón dentro de la misma. Esta casa era la última a mano izquierda del camino de Toledo. Igualmente se cita una casa mesón en la plaza principal de Villaminaya, que lindaba con el ayuntamiento de la localidad y que obtuvo don Luis de la Cruz por una cesión que le hizo la Hermandad de Capellanes de Coro de la catedral de Toledo.                                                                                                                                                                    

Marqués de Ugena y sus propiedades en Almonacid y VillaminayaMarqués de Ugena y sus propiedades en Almonacid y VillaminayaEn lo referente a elementos artísticos también aparecen entre otros retratos el del ilustrísimo señor don Juan de la Cruz Ahedo, obispo que fue de Trevento, miembro de la propia familia titular del mayorazgo. Se cita otro retrato del cardenal don Diego de la Cruz Ahedo, en el que aparecían las armas familiares y de alto «como de una vara» con marco negro. Había otro retrato más de Sebastián de la Cruz Ahedo, que fue secretario del Santo Oficio y uno de su esposa doña Isabel de Contreras. También había un cuadro con la imagen de doña María Tomasa de la Cruz Ahedo, mujer que fue del licenciado don Juan de Alcántar y Gaona, asesor de cruzada. Se cita igualmente un retrato de fray Francisco de Toledo, custodio general de la orden en Roma de la orden de los capuchinos y otro de don Luis de la Cruz Ahedo, jurado de la ciudad de Toledo y veedor y contador de los Reales Alcázares, así como secretario de la Inquisición. 

En la actualidad se conserva un interesante retrato de esta familia correspondiente a don Manuel de la Cruz Ahedo López de Contreras, padre de la anteriormente citada Isabel María de la Cruz Ahedo y que fue tesorero y mayordomo de la reina Mariana de Neoburgo siendo nombrado, además, director de la Renta de Tabacos, llegando a ocupar el cargo de oidor de la Real Audiencia de Santo Domingo, en las Indias. Don Manuel nació en Toledo en 1663 y pertenecía a una importante familia mozárabe toledana, cuyos padres fueron don Sebastián López de la Cruz Ahedo, secretario de secuestros del Santo Oficio de la Inquisición de Toledo y doña Isabel de Contreras Castellano, también natural de Toledo y bautizada en Santa Justa y Rufina el 20 de marzo de 1633. Don Manuel de la Cruz Ahedo vistió el hábito de Santiago en 1692, (hecho que se confirma en el texto que el autor del cuadro incluyó en la parte inferior izquierda del lienzo, así como con la cruz de Santiago que aparece en el traje del mismo) y se casó con doña Francisca Mateo Martínez de Acosta, natural de La Habana. 

Uno de los sucesores y poseedores de este vínculo fue don Catel Antonio Longobardi y de la Cruz Ahedo, a favor del cual aparecen las propiedades que hoy hemos analizado. Se sucedieron algunos pleitos motivados porque una de las condiciones para disfrutar del mayorazgo es que no se perdiese el apellido de la Cruz Ahedo y que el titular del mismo debía residir en las citadas localidades de Almonacid de Toledo o Villaminaya, algo que no se cumplió por parte de algunos de los herederos, aunque eso, Dios mediante, se tratará en otra ocasión. 

Marqués de Ugena y sus propiedades en Almonacid y Villaminaya
Marqués de Ugena y sus propiedades en Almonacid y Villaminaya