Mascaraque sobresale entre los abundantes topónimos extraordinarios de la provincia. «Pudiera ser diminutivo originado en la voz arábica 'masj, que significa cambio del ser humano en animal, y de ahí máscara», explica la Diputación. La pequeña localidad de los Montes de Toledo ha protagonizado en los últimos años una resurrección que el Ayuntamiento prevé pregonar en breve con la llegada del empadronado número 500. El municipio adelgazó de los 506 de 2017 a sólo 450 vecinos registrados, suficiente para hacer saltar las alarmas.
La desaparición de los comercios locales había activado la intervención del Ayuntamiento, que sacó a licitación el juzgado de Paz reconvertido en un local de ultramarinos. La adjudicataria dejó recientemente y por razones personales el negocio, pero el Consistorio insiste y ha abierto de nuevo un plazo, hasta el próximo día 10, para aspirar a regentar la única tienda de esta localidad, ubicada muy cerca de Mora.
El anzuelo es irresistible, como figura en la Plataforma de Contratación del Estado y en la sede electrónica del Ayuntamiento: se alquila la tienda a razón de un euro al mes por un periodo anual, aunque prorrogable por un máximo de cuatro años. El local dispone incluso de estanterías, por lo que el aspirante aporta sólo la mercancía
El Ayuntamiento de Mascaraque ha establecido unos parámetros para la concesión del alquiler del negocio, localizado «estratégicamente» cerca del bar, el centro social, el consultorio médico y la biblioteca. Entre los factores que evalúan, está la oferta de productos frescos o el reparto a domicilio para beneficiar a los vecinos más ancianos.
Asimismo, el Consistorio de los Montes de Toledo abrió el 24 de marzo el plazo de presentación de ofertas para la gestión del bar del centro social. El precio de la licitación, que concluye mañana, es también simbólico: un euro al mes, a través de la Plataforma de Contratación del Estado.
El equipo de gobierno de Mascaraque intenta espolear el vínculo y la transacción entre vecinos con propuestas como la celebrada el pasado domingo con éxito de participación. El mercadillo-rastrillo se celebrará el último fin de semana de cada trimestre para que los residentes vendan, intercambien o regalen entre ellos enseres o útiles. Las próximas citas están programadas para junio, septiembre y diciembre.