El Ministerio de Cultura aportará 1,2 millones de euros para acometer, a partir de esta semana, diferentes reparaciones en zonas «especialmente afectadas» de la muralla de Toledo. El titular del ramo, Ernest Urtasun, recuerda que su departamento vigila de forma permanente el estado de los monumentos de la ciudad adscritos a la Administración central, un inventario que reúne más de un centenar de edificios catalogados como Bien de Interés Cultural (BIC).
La salvaguarda y el mantenimiento del patrimonio son una «prioridad» para Cultura. Urtasun alude a la muralla de Toledo como «uno de los emblemas que tenemos en España», una infraestructura castigada por los achaques de su propia longevidad y el efecto de la meteorología, especialmente de las últimas lluvias. Tales problemas, sobrevenidos y puntuales, se concretan, principalmente, en humedades y desgaste de materiales.
Los trabajos sobre la propia muralla consistirán en el refuerzo de la vetusta estructura. El objetivo de este esfuerzo consolidador es «frenar y mitigar las causas de degradación y deterioro», detallan desde Cultura. Asimismo, en la zona adyacente a la fortificación se ejecutarán labores de «restauración, consolidación y resolución de patologías» para mejorar la seguridad en una zona de paseo habitual de toledanos y visitantes.
«Es una intervención importante», subraya Urtasun sobre la remodelación anunciada. Las obras se centrarán en cinco tramos de las murallas; tres de ellos, en la parte meridional, se corresponden con la Torre del Pozo, la calle Carreras de San Sebastián y la calle Tahona; además, se realizarán trabajos en el Puente de San Martín y la Puerta del Sol. El plazo de ejecución de las diferentes obras es de 18 meses.
Desde Cultura recuerdan la existen de un Plan Director relativo a las murallas de la capital regional, un marco que, a partir de su entrada en vigor en 2012, se encarga de la protección integral de la antigua fortificación y su contorno. Entre aquella fecha y el presente, se han acometido diferentes actuaciones, tales las de la Puerta del Cambrón o la más reciente del paseo de Cabestreros. Las murallas de Toledo están consideradas como BIC desde diciembre de 1921.
Además de la custodia de la muralla, el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) se interesa por el estado de la Puerta de Bisagra. El diagnóstico del emblemático acceso se realiza mediante «técnicas de auscultación y monitorización», lo que permite «analizar su estabilidad estructural con el objetivo de prevenir riesgos y garantizar su conservación».
En torno a la gran puerta de Toledo se han instalado una serie de sensores que «permitirán determinar el comportamiento estructural del inmueble y obtener conclusiones fiables», unos resultados que alumbrarán «medidas de carácter preventivo o en caso necesario, actuaciones que aseguren su estabilidad».
El ministro agradece a las administraciones autonómica y municipal el apoyo brindado en materia conservacionista. Del mismo modo, ensalza el «compromiso inequívoco» de su departamento con el patrimonio del conjunto del país.