Puy du Fou estrena temporada con El tambor de la libertad, un nuevo espectáculo, el octavo del parque, sobre la Guerra de la Independencia. El tema que inspira la función, un acontecimiento al que separan del presente poco más de dos siglos, es el más próximo en el tiempo de cuantos se ofrecen. La lucha del pueblo español contra las tropas napoleónicas inaugura la etapa contemporánea del recinto.
La empresa apuesta por la incorporación sucesiva de nuevas representaciones. El director general de Puy du Fou España, Erwan de la Villéon, señala el paso de Aníbal por la península, la Hispania Romana, los Tercios de Flandes, la figura de Blas de Lezo o los años veinte del pasado siglo como probables hilos argumentales de las actuaciones por venir. La apuesta por el que la cronología deja más cerca supondrá la inclusión de la última centuria que se ha vivido completa. El desarrollo de este capítulo, en cualquier caso, tendrá como argumentos las generaciones literarias del 98 y el 27, y recogerá las novedades sociales y culturales de unos años marcados por la modernidad. «Lo bueno de la historia es que hay ideas para aburrir», cuenta el directivo.
«Vamos haciendo cosas a lo grande; vamos inventando cada vez más cosas locas», sostiene De la Villéon. «Somos artistas y nos ponemos al servicio de una historia, de una cultura popular magnífica y muy emocionante», dice sobre la reconstrucción, recién estrenada, de los sucesos que se iniciaron en 1808 y finalizaron con derrota francesa. «Lo que hemos querido hacer aquí, poniendo toda nuestra creatividad al servicio de la historia de la Guerra de la Independencia, es un pago de honor y piedad a todos los que murieron anónimos y sin sepultura por defender la patria y la libertad». El nuevo espectáculo, aúna diálogos, música y efectos especiales en un escenario de 22 metros de altura que aparece y desaparece. La media hora de actuación incorpora retazos de patriotismo y ensalza la voluntad popular.
Tercios, Blas de Lezo y años veinte: el Puy du Fou que viene - Foto: Ángeles VisdómineEn 2025, Puy du Fou confía en superar los 1,5 millones de visitantes que acumuló el pasado año. Sus previsiones apuntan hacia los 1,6 millones «o quizás un poco más», añade De la Villéon. El gerente del parque temático español, un proyecto que comenzó en 2019 y también sufrió la arremetida de la pandemia, se felicita por la fortaleza de una iniciativa que pronto incorporará hoteles. «El parque goza de una muy buena salud financiera después de haber pasado por momentos complicados como lo fueron, evidentemente, los del covid», recuerda el francés.
La llegada de la marca Puy du Fou a Toledo supuso la primera experiencia de la compañía allende la frontera gala. De la Villéon confirma que la matriz valora dos proyectos similares en Reino Unido e Italia. Además, contempla otro más que se situaría «al oeste de la España que empieza en los Pirineos y termina en los Andes», relata. «En México podría haber también mucho interés».
De la Villéon reivindica el «concepto universal» que encierra Puy du Fou. «Cada cultura, cada país, cada pueblo tiene una historia hecha de la sedimentación de muchas herencias, de muchos sufrimiento y guerras, pero también de momentos heroicos y sublimes. Cada país se merece un Puy du Fou y en eso estamos».
¿OTRO CIRCO ROMANO? La versión primigenia de Puy du Fou, erigida en la región francesa de La Vandée, incluye un circo «galorromano» con una capacidad aproximada de 6.000 espectadores y en el que se celebran carreras de cuadrigas. Toledo, por su parte, presume del esqueleto del mayor circo romano peninsular, un armazón de 422 metros de longitud. La posibilidad de que el parque español disponga de su propio coliseo o de un réplica del circo romano se adivina como una idea que «la ciudad se merece», detalla De la Villéon sobre el edificio apenas esbozado.