García: «Si alguien ayudó, fueron los políticos municipales»

C. S. Jara
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La exalcaldesa recuerda aquellos intensos meses y los que siguieron: «Hubo semanas y días muy críticos»

Las calles de Talavera vacías durante los primeros días del estado de alarma. - Foto: Manu Reino

A la ventanilla de los ayuntamientos suelen llegar muchas dudas ciudadanas. Da igual que tengan que ver, o no, con su competencia. Durante los primeros compases de la pandemia el Ayuntamiento de Talavera se convirtió aún más en el principal recurso para los ciudadanos. Para exponer necesidades, para plantear dudas, incluso, para hablar. Lo recuerda bien Tita García, la alcaldesa que había llegado apenas unos meses antes a la máxima responsabilidad municipal y que se encontró, de repente, con una pandemia inédita a la que hacer frente. «El ayuntamiento fue la única administración que tenía abierta la atención al ciudadano», recuerda García en conversación con La Tribuna, «recuerdo estar en alcaldía y sonar continuamente los teléfonos, con llamadas de ciudadanos para resolver problemas que muchas veces no tenían que ver con el Ayuntamiento». 

A Tita García se la amontonan los recuerdos de aquellos meses de incertidumbre, que empezaban cada día igual: «Todos los días, mi primera reunión, bien sea telemática, por llamada o presencial era con el hospital. Nos tiramos así meses y meses, con esa primera reunión de trabajo y de coordinación para ver qué se necesitaba». Necesidades que, sobre todo las primeras semanas, no se podían cubrir, porque no había material sanitario que era una de las demandas fundamentales, también de los centros sociosanitarios. 

«Hubo semanas y días muy críticos. Es verdad que la primera ola no nos afectó tanto como luego ya la segunda», rescata de aquellos contactos diarios con el epicentro de lucha contra el Covid, el Hospital. Era uno de los frentes que atender, pero también estaban el de la atención a los ciudadanos, desde alimentos a medicinas o ayuda física para quienes no podían moverse de casa; el de la desinfección de las calles, vehículos sanitarios o residencias de mayores; o el del cementerio, un servicio municipal que vivió también momentos críticos. Mientras ciudades como Madrid concentraban los féretros con fallecidos por el Covid en la pista del Palacio de Hielo, en Talavera se habilitó la sala de autopsias del Cementerio Municipal, que se dotó de refrigeración, por lo que pudiera pasar. 

La exalcaldesa rememora, todavía con impresión, conversaciones con responsables del tanatorio, sobre la situación: «Cuando les pregunté, me tranquilizaron, me dijeron: 'no te preocupes, tenemos capacidad', pero una semana después estaban avisando de que se podía desbordar». No se llegó a dar ni a utilizarse la sala que se había previsto en el Cementerio. «Y todo esto con una administración parada, sin nadie para hacerte un expediente administrativo», añade.

Eran situaciones que no se habían vivido nunca y para las que tampoco los políticos estaban preparados: «Creo que si alguien ayudó fueron los políticos municipales. Los que estábamos pegados al terreno. No digo que la administración estatal y las consejerías de Sanidad no se ocuparan de lo grande, pero no del día a día, de lo pequeño, del vecino que te llamaba porque no tenía para comer o que te llamaba simplemente para hablar con alguien». «De eso se ocuparon los ayuntamientos y nos ocupamos los políticos locales. Yo puedo hablar del mío porque era en el que estábamos», remata.

De esa falta de preparación para afrontar la pandemia da muestras también la situación del propio Consistorio: «Había un ordenador, un único ordenador preparado para hacer teletrabajo. Tuvimos que preparar en tiempo récord contratos para adquirir ordenadores y para prepararlos para que se conectasen al sistema del Ayuntamiento y poder seguir atendiendo el Registro o multitud de cosas». 

También hubo que tomar decisiones, sobre todo en la desescalada cuando se pudo volver ordenadamente y hasta con horarios, a las calles o apoyar a empresas autónomos que se jugaban la supervivencia sin posibilidad de actividad ni ingresos. Exenciones fiscales, el fondo de emergencia o la adquisición de material sanitario fueron medidas tomadas desde el Ayuntamiento para hacer frente a la crisis sanitaria, pero también a la económica y social, que la pandemia trajo consigo.

«Seguro que cometimos errores, pero creo que se gestionó bien. Y se gestionó bien porque también la sociedad nos ayudó a ello. Talavera cumplía», reflexiona. 

Hasta en una situación como la pandemia puede haber también motivos de satisfacción. Para Tita García los hubo: «Me alegré mucho, mucho, mucho, cuando fuimos referente regional para las vacunaciones con el tema del pabellón ferial. En esa última fase donde veíamos la luz que eran las vacunas». El Centro Tecnológico de la Confección, situado en Talavera, fue también  uno los primeros en movilizarse en la fabricación de uno de los bienes más preciados en aquellos momentos, las mascarillas, y en proveer de ellas a buena parte de la región: «Yo creo que la sociedad talaverana siempre ha sido muy solidaria, pero en ese momento demostramos nuevamente que cuando viene algo así o salimos unidos o no salimos».