El toledano Ángel Gómez revalidó su triunfo en la Solidarity Madness Backyard Ultra, celebrada este pasado fin de semana en la localidad toledana de Méntrida. Fue el corredor que más resistió, con unas condiciones muy adversas por culpa del tiempo, y consiguió el triunfo después de 30 horas y 204 kilómetros recorridos. La satisfacción fue doble para el atleta del Cerro del Bú, que compartió podio con su compañero Germán García, tercer clasificado.
Lo primero que destaca Ángel Gómez es haber podido compartir este puesto de honor con el guadamureño, que apenas está empezando en este mundo de la ultrarresistencia: «Era su primera carrera, y corrió de manera magnífica». Y eso que los participantes se encontraron con una prueba que incrementó su dureza por las precipitaciones caídas. «La lluvia no perdonó en ninguna vuelta, así que tuvimos que hacer frente a un circuito embarrados con los pies calados durante muchos kilómetros», explica.
De hecho, muchos corredores expertos se retiraron o no tomaron la salida porque las condiciones impedían cualquier tipo de marca o mejora de registro. «Es algo que no se puede explicar con palabras; uno siente muchas emociones después de tanto trabajo», añade el atleta toledano, muy contento por haber superado una lesión, después de volver de la Spartathlon, que le tuvo parado durante los meses de octubre y noviembre, con renuncia incluida al Mundial de Blackyard.
Con el apoyo de su familia y de su entrenador, Rafa Romero, Ángel Gómez comenzó a entrenarse de nuevo en diciembre, hasta alcanzar la buena forma física que tenía cuando participó en la exigente prueba de Grecia. «He tenido que cambiar muchas cosas y realizar un trabajo psicológico importante, pero todo ha merecido la pena», explica.
Ángel Gómez tuvo como máximo rival a César Domínguez, que se quedó en la vuelta 29. «Lo pasé mal durante alguna vuelta, pero en la 28 ya lo tenía controlado, y en la 29 tuvo que parar porque ya tenía muchos dolores», cuenta el corredor del Cerro del Bú, que, eso sí, tenía que completar la vuelta 30 para lograr el triunfo. «Me fui fijando en todos los referentes del circuito, pensando si a lo mejor no llegaba o lo hacía fuera de tiempo, pero entré en la meta muy emocionado», agrega. Tuvo la satisfacción de realizar ya de día.
De nuevo, el toledano contó con la impagable ayuda de su mujer, Henar Lázaro, encargada de todos los cuidados tras cada vuelta. Y es que, tenía planteado trazar el circuito en unos 49 minutos, para tener diez para descansar. En ese tiempo, Henar le quitaba la chaqueta y el impermeable para ponerlos a secar y poder entregarle luego otros, además de suministrarle las botellas necesarias para continuar. Y, como curiosidad, tras acumular unas cuantas vueltas, Ángel tenía establecidos unos microsueños de diez minutos que, como cuenta, «son muy reparadores».