A las cinco y media de la madrugada del 23 de enero, un pelotón de agentes de la Guardia Civil se repartió por las calles de Fuensalida tras una discreta investigación en la que colaboró el propio Ayuntamiento. En este sentido, el alcalde, José Jaime Alonso, indicó a este diario que el Consistorio facilitó direcciones de domicilios como parte de una ya larga cooperación con la Benemérita. La intervención para el desmantelamiento de una presunta célula yihadista se desarrolló en zonas como la calle Séneca, la avenida de San Crispín y en diferentes establecimientos.
«No eran personas muy sociables en la vida diaria de Fuensalida. Tenían su vida particular con su grupo de influencia, y poco más», detalló el alcalde sobre la operación encabezada por la Guardia Civil, en colaboración con la Direction Générale de la Surveillance du Territoire (DGST) marroquí. Uno de los detenidos, el menor de edad, estudia en un centro de la localidad. El alcalde explicó que los agentes tomaron declaración a una treintena de personas
El alcalde se mostró sorprendido por esta operación de la Guardia Civil y, a la vez, satisfecho por los frutos del seguimiento y la información aportada por el Ayuntamiento desde hace tiempo.
La operación «rompió el dinamismo normal» de Fuensalida durante unas horas, pero Alonso destacó la colaboración de los vecinos de los bloques de edificios donde intervinieron los agentes.
Los agentes de la Guardia Civil, con la dirección del Juzgado Central de Instrucción número 2 y de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, detuvieron el día 23 de enero a tres personas por la presunta comisión de delitos de terrorismo, y pertenecían a una célula de adoctrinamiento yihadista.
Las informaciones de la Guardia Civil y de la DGST marroquí convergían en la presunta existencia de un grupo de individuos inmersos «en un avanzado proceso de radicalización». Uno de los detenidos ocupaba una posición de una notable ascendencia y accesibilidad sobre su entorno físico para diseminar la ideología yihadista, que posteriormente era replicada en el ámbito virtual por sus más estrechos prosélitos, entre los cuales había un menor de edad, también detenido en el marco de la misma operación.
Más allá de la administración por parte de los detenidos de multitud de perfiles de redes sociales en diferentes plataformas que eran empleados para la difusión masiva de contenido yihadista, la peligrosidad de los detenidos ha quedado acreditada a la vista del material multimedia que acumulaban sobre organizaciones terroristas yihadistas, especialmente Daesh, «con gran interés en la ejecución de ataques suicidas protagonizadas por terroristas en zonas de conflicto», según la información difundida el lunes por la Guardia Civil.
Además, en otras dos operaciones paralelas, la Guardia Civil detuvo a varios individuos en las provincias de Pontevedra y de Madrid.