Una revolución ante la leucemia

Concha Tejerina (EFE)
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Inmunoterapia y terapias de precisión se posicionan como piedras angulares de la curación de esta enfermedad, que cada vez apunta a ser más prevalente debido al envejecimiento de la población

Una revolución ante la leucemia - Foto: Imagen de freepik

El hematólogo Pau Montesinos, considerado por sus compañeros de profesión como uno de los 10 mejores especialistas de España, asegura que la inmunoterapia y las terapias de precisión suponen una «revolución» para el abordaje de la leucemia aguda, un cáncer que debido al envejecimiento de la población general se espera que sea cada vez más frecuente. Montesinos explica que la vía que se debe seguir es «encontrar medicamentos de precisión, mucho menos tóxicos que permitan en el futuro erradicar terapias más agresivas, como el trasplante, o incluso reducir o eliminar la quimioterapia», aunque admite que faltan estudios.

«En esencia, para curar la leucemia aguda necesitamos tratamientos que la erradiquen desde el principio, previniendo eficazmente la recaída», afirma este hematólogo del Hospital La Fe de Valencia, quien no ve imposible que la leucemia se pueda cronificar. «Hay pacientes que conviven durante años con la leucemia aguda, aunque son la minoría y acaban falleciendo por la enfermedad», señala.

Montesinos ha repetido este año como uno de los especialistas más destacados en su campo, según el Monitor de Reputación Sanitaria de Merco, un escalafón elaborado a partir de encuestas a más de 6.000  especialistas y un centenar de directivos de la industria farmacéutica.

Las leucemias agudas están consideradas como enfermedad rara, ya que su incidencia es de cinco o seis casos por cada 100.000 habitantes/año, y suponen en torno a un cuarto de los cánceres hematológicos en pacientes adultos.

Mientras la de tipo mieloide crónica y la linfática crónica tienen un buen pronóstico, con supervivencia estimada a los cinco años mayor del 80-90 por ciento, las agudas (linfoblástica y mieloblástica) tienen un pronóstico más complicado, con tasas de supervivencia a los cinco años inferiores a 30 por ciento en pacientes adultos.

En enfermos menores de 60 años, gracias a estrategias de tratamientos más intensivos, incluyendo con frecuencia el trasplante de médula, se puede alcanzar una supervivencia del 40-50 por ciento a los cinco años.

Las leucemias, como cualquier cáncer, son más frecuentes en edad adulta, aunque en el caso de la aguda linfoblástica es más típica de los niños, en los que el pronóstico «es mucho más favorable, con hasta un 80 o 90 por ciento de curaciones».

Según Montesinos, coordinador nacional del grupo de leucemia mieloide aguda (LMA) del Programa Español de Tratamientos en Hematología (Pethema), se espera que la leucemia aguda, especialmente la leucemia mieloide aguda, sea cada vez más frecuente debido al envejecimiento de la población general.

Sobre los tratamientos frente a este cáncer, explica que en la última década se han desarrollado algunos tratamientos dirigidos en base a pequeñas moléculas orales que pueden incrementar la eficacia de los quimioterápicos tradicionales, sin producir un exceso inaceptable de toxicidad.

Especialmente, los inhibidores de FLT3 (una mutación presente en el 25 por ciento de los pacientes con LMA) o los inhibidores de IDH (mutación presente en el 25 por ciento) «pueden conducir a mejoras notables de la supervivencia en pacientes con LMA», señala.

Aunque, como ocurre con otros fármacos, «no siempre los pacientes pueden beneficiarse a tiempo de estos por las restricciones presupuestarias del sistema nacional de salud». A su juicio, la inmunoterapia es un «eje fundamental» del tratamiento de las leucemias. «De hecho, es el primer ejemplo de inmunoterapia en cáncer, mostrando que el sistema inmunitario adoptado de un donante puede ayudar a controlar y curar la enfermedad, mediante el trasplante de médula que se realiza desde los años 70».

Por otra parte, indica que en la última década, diversos anticuerpos monoclonales han demostrado su eficacia en el control de la leucemia aguda, especialmente en la leucemia aguda linfoblástica.

También subraya que las terapias de precisión, dirigidas a resolver el defecto molecular que provoca la leucemia aguda, «han supuesto una verdadera revolución en esta área», subraya. Estos tratamientos también están destinados a mejorar el pronóstico en muchos otros subtipos de leucemia aguda, aunque a día de hoy «es necesario combinarlos con la quimioterapia clásica», explica el doctor Montesinos, que señala que en torno al 60 por ciento de los pacientes puede recaer.

Trasplante de médula ósea

El trasplante de progenitores hematopoyéticos está indicado para pacientes jóvenes de pronóstico adverso, con posibilidades de cura muy reducidas solo con quimioterapia, según explica para matizar que sería aplicado en algo menos de la mitad del colectivo, y su indicación está restringida a menores de 70 años.

Aunque indica que el trasplante se acompaña de «efectos adversos limitantes» y un 30 por ciento de los pacientes puede recaer tras el mismo, señala que este procedimiento «ha mejorado mucho en la última década, lo que ha permitido que sea la mejor elección para muchos pacientes con leucemia aguda».