Los autónomos que se afanaban en el sector de la hostelería durante la pandemia y recibieron alguna ayuda compensatoria por la interrupción de su actividad afrontan en estos meses la devolución de aquellos pagos. Se trata de un gasto imprevisto que los afectados pretenden recurrir en las instancias judiciales.
Las reclamaciones de las mutuas preocupan a los dueños de los negocios. Las ayudas que se les exige reintegrar consistieron, por una parte, en una cantidad otorgada de forma directa, y por otra parte, en las bonificaciones de las cuotas de la Seguridad Social. Ambas surgieron como respuesta a una situación tan crítica como inédita. «No siempre se destinaron al pago de la Seguridad Social», cuentan desde la Asociación Provincial de Hostelería y Turismo de Toledo (AHT). También sirvieron para el «pago de los alquileres» o la mera «supervivencia personal».
Un patrón que el cerrojazo decretado favoreció fue el del uso personal de una prestación concedida con otros fines. La posterior «revisión» que ha hecho el Tribunal de Cuentas, cuentan desde la AHT, explica el proceso en el que ahora se ven inmersos algunos de los beneficiarios de entonces: la Tesorería General de la Seguridad Social «dio una orden a las mutuas patronales», detalla Valentín Salamanca, secretario de la entidad, «y está habiendo cantidad de reclamaciones a los autónomos que en aquel entonces solicitaron ayudas».
Se trata de una realidad que desde la AHT definen como «sangrante». El escenario que la reclamación a posteriori deja es de «falta de justicia». La organización alude a la falta de certezas, entonces y hoy. «A lo mejor les dijeron que la ayuda quedaba supeditada a no tener ninguna actividad, pero se ha considerado que vender comida a domicilio o a través de una ventana o por una puerta, con el resto del local cerrado, se consideraba actividad», relata Salamanca. «Y, por tanto, ahora tiene que devolver la ayuda», afea.
La situación se inició a finales del pasado año. «Estamos impugnando algunas de estas decisiones las ante los tribunales», subraya el representante de los hosteleros toledanos. Más allá de la denuncia, Salamanca admite que en el sector «había mucha empresa» que en el momento del confinamiento «vivía el día a día», una expresión que confirma el pésimo punto de partida de algunos negocios.
La confusión por la reclamación que deben afrontar ha enfadado a los propietarios de bares y restaurantes. El golpe financiero que supone la devolución de aquellas ayudas compromete la viabilidad de las empresas de hostelería con menos recursos y capital.