«He hecho todo lo que he podido por el TSJ»

Josechu Guillamón
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El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha durante los últimos 20 años dejará su cargo próximamente

Rouco reconoce que hace veinte años no se imaginaba que iba a hacerse cargo del TSJ y menos aún que sería durante tanto tiempo - Foto: Arturo Pérez

Natural de La Puebla de Montalbán (Toledo), Vicente Manuel Rouco Rodríguez ingresó en la carrera judicial en el año 1982 y ascendió a magistrado en 1987. Ha sido juez de Primera Instancia e Instrucción en Barcelona, Málaga, Hellín y Villarrobledo, así como Juez de Vigilancia Penitenciaria de Albacete y Cuenca, magistrado de la Audiencia Territorial de Albacete y del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha desde su constitución en 1989. Asumió la Presidencia del Alto Tribunal castellanomanchego en el año 2005, cargo que está a punto de abandonar, después de 20 años.

Llegó usted a la presidencia en el año 2004, imagino que cuando llegó al cargo no esperaba que fuera a estar 20 años al frente del TSJ.

Ni mucho menos. Llegué al cargo en funciones, yo estaba en la Presidencia de la Sala de lo Contencioso Administrativo, desde hacía tiempo y  estaba muy a gusto. No entraba ni siquiera en mi cabeza el ser presidente del TSJ, nunca me lo había planteado. La ambición profesional que tenía era poder ir al Tribunal Supremo, de hecho pedí una plaza en 2003 y me incluyeron en la terna. El entonces presidente del TSJ, Emilio Frías pidió una plaza en el Supremo y se la dieron, con lo que se produjo la vacante de la Presidencia. En un acto en Toledo se acercaron varios compañeros y uno de ellos era vocal del CGPJ y me dijo que tenía que pedir la Presidencia del TSJ- Ahí empezaron a hablar conmigo, comencé a dudar, se lo dije a mi mujer, que le gusta mucho Albacete y no quería irse a Madrid, y me animó a pedir la Presidencia, también a mí me hizo ilusión. Solicité la vacante, me hice cargo de la Presidencia en funciones y al final me nombraron.

Llegó casi por casualidad...

No se puede decir que por casualidad, porque fue fruto de un proceso meditado, pero en principio no entraba en mis cálculos. De hecho, el día de mi toma de posesión dije que en mi vida había imaginado la posibilidad de presidir el Tribunal.

Nunca imaginaba que me iba a hacer cargo de la presidencia del TSJ y mucho menos que iba a ser durante tantos años. Mi idea era estar como máximo siete u ocho. Me hacía ilusión llegar al Supremo y nunca pensé en hacer un tercer mandato, me lo planteé y hablé con mis superiores y me alentaron a seguir en la Presidencia, algo que no entraba en mis cálculos, por esa circunstancia la pedí. Después vino la pandemia y el bloqueo del CGPJ. Yo debía haber cesado en febrero o marzo de 2021 y estamos casi en marzo de 2025. Llevo más de 20 años en el cargo, lo que me convierte en el presidente del TSJ más antiguo de España. 

¿Cómo fue el inicio en funciones?

Como era candidato a la Presidencia pensé que debía actuar de manera prudente, sin tomar decisiones importantes, pero era imposible, había que tomar decisiones, hacer la memoria, resolver problemas cotidianos, presidir la Sala de Gobierno, la Sala Civil y Penal y además de eso presidía la Sala de lo Contencioso y ponía sentencias, no daba abasto. 

¿Es urgente que Castilla-La Mancha tenga más jueces?

Cuando me hice cargo de la elaboración de la Memoria 2004 el número de jueces por cada 100.000 habitantes en Castilla-La Mancha era de 8,1, ahora en 2024 es de 10,1. Hemos crecido de 149 jueces y magistrados a 208, pero seguimos ocupando el último lugar de jueces en España por cada 100.000 habitantes. Este dato, que yo he remarcado en mis diferentes intervenciones, lo ha corroborado el secretario de Estado en la visita que nos ha hecho para hablar del despliegue del nuevo modelo organizativo de los Tribunales de Instancia. Lo corroboró en el sentido en el que vino a decir que ya, con este nuevo modelo organizativo podrán afrontar, el principal problema y cuello de botella que tiene la Justicia, no sólo en Castilla-La Mancha, sino en toda España, que es el número de jueces, para hacer frente a la desmesurada litigiosidad que tenemos, junto con otro tipo de medidas de eficiencia procesal que son de absolutamente necesarias.

Hemos pasado de 120 órganos judiciales y 149 jueces cuando yo llegué a la Presidencia a 160 órganos y 208 jueces, son muchas plazas, pero ya en la memoria de 2004 pedía cerca de 30 plazas y en la de 2023 he pedido 41 plazas. Siempre estamos a la cola en el número de jueces, debería hacerse un esfuerzo mayor en Castilla-La Mancha, porque vamos de cráneo.

¿Cree que los Tribunales de Instancia pueden ser una solución a la falta de jueces? 

Los Tribunales de Instancia son una medida organizativa que si se lleva a cabo, con el debido respeto a las funciones de los jueces y a la independencia judicial, pueden permitir que nos amplíen la plantilla judicial de una manera mejor para hacer frente a necesidades que tenemos.

En Almansa y en La Roda, por ejemplo, hay un cuello de botella y, a lo mejor, con los mismos funcionarios o unos pequeños ajustes y un juez más, podría haber un funcionamiento más eficiente.

Veo que está de acuerdo con los Juzgados de Instancia, pero no con el acceso a la carrera judicial de los jueces sustitutos de la que se ha hablado últimamente.

El sistema de oposición tiene que seguir manteniéndose como el eje fundamental en el acceso a la carrera judicial, porque permite que, con igualdad de oportunidades, accedan a la carrera judicial todas las personas que deseen y quieran esforzarse, por mérito y capacidad. Los jueces sustitutos son muy dignos, los conozco, los he tratado con la mayor dignidad, hacen un papel muy bueno, pero no se puede consolidar una situación que permite que ejerzan de manera permanente, porque entonces da lo mismo ser juez de carrera, además para su propia dignidad no es lo más adecuado.

Hay que convocar más plazas y además convendría mejorar el sistema de oposiciones porque el proceso de acceso a la carrera judicial tarda seis, siete o ocho años, algo falla. Falla la Universidad, porque la preparación de los licenciados en Derecho no es lo suficientemente exigente para ser juez o fiscal. El sistema de oposición hay que mejorarlo, quizá ajustar un poco los programas, la formación práctica es muy buena la que ofrece la Escuela Judicial y las prácticas tuteladas. La gente que tiene una formación teórica sólida expone los temas con raciocinio y son capaces de hacer sus funciones perfectamente. Hay que dignificar la profesión judicial y no vituperarla y ponerla en entredicho constantemente.

Lleva dos décadas al frente del TSJ, ¿qué balance puede hacer de lo bueno y de lo malo?

Para mí lo más importante son los valores, he tratado de ejercer la Presidencia con una visión de la Justicia basada en la importancia de los valores, del bien, de la verdad, de la Justicia, como valores superiores del ordenamiento jurídico. He procurado hacer una función de presidente teniendo en cuenta mi vocación judicial y de respeto al juez. Creo que los mejores momentos en mi función como presidente han sido los de convivencia y trato con mis compañeros. He intentado defender la dignidad de la institución, pero sin soberbia, sin ser más de lo que soy, porque no soy otra cosa que un servidor público. 

Como balance de la Presidencia he hecho todo lo que he podido por el TSJ, he defendido sus necesidades, he trabajado por la ampliación de la planta judicial, pero todavía queda mucho por hacer. Las infraestructuras me las encontré totalmente precarias y abandonadas en muchos casos, carentes de los más mínimos medios y durante mi mandato se han puesto en funcionamiento muchos edificios judiciales. A nivel de medios de tipo informático no teníamos de nada y ahora todos los juzgados están informatizados.

No puedo olvidar épocas oscuras o difíciles como la pandemia o la perdida de compañeros como Manuel Mateos, Mariano Montero, Gema Ocariz, José Ignacio Fernández Luna, Emilio Auñón o Antonio Nebot.

Desde el punto de vista de la dignidad y del honor, me siento satisfecho, con la conciencia tranquila, aunque siempre se puede hacer más, pero me han faltado horas.

¿Sabe qué va a ser de su futuro?

El más inmediato es quedar adscrito al Tribunal Superior de Justicia, todavía no he hecho la petición, cuando se conozca el nombramiento de la presidenta cursaré mi petición al CGPJ y supongo que intentaré hacer alguna petición más para el Supremo, no sé la suerte que tendré, pero lo importante es el camino recorrido hasta la fecha en la Justicia y el tiempo que me queda lo intentaré seguir haciendo con la misma dignidad, en el puesto en el que esté y con el mismo empeño, no me voy a jubilar para que quede claro (ríe).