El municipio de la provincia más alejado de la ciudad de Toledo se llama Puerto de San Vicente. Está a 137 kilómetros y casi dos horas de viaje. Dista de Talavera 70 kilómetros y una hora en coche. Lejos, muy lejos, por lo tanto, del vandalismo frecuente de las ciudades. Además, frisa los 150 empadronados; sin ser la localidad más pequeña de la comarca de La Jara, ocupa el vagón de cola de población en una comarca desangrada. Por eso, los vecinos, y el equipo de gobierno, están desconcertados. Atónitos ante unos desórdenes impensables en el confín de la provincia.
«No sabemos si es vandalismo o accidente», explica una vecina de Puerto de San Vicente, un municipio alejado de las grandes carreteras de la provincia y sin siquiera colegio. «No encontramos una explicación lógica», expuso el equipo de gobierno el día 1 para compartir con los vecinos la preocupación por unos hechos con marchamo incívico. El incendio del contenedor del punto limpio, un recipiente impoluto instalado días antes por Gesmat, desencadenó ese mensaje de alerta y de encaramiento.
El Ayuntamiento pide la colaboración vecinal para identificar al autor de los daños en tres farolas, el derribo de la malla que divide la depuradora y la piscina, así como la mano que destrozó con una pedrada el cristal y el retrete de la sala multiusos.
De momento, el mensaje compartido por el equipo de gobierno sólo ha servido de información. Aún no hay una delación con la colaboración vecinal. Los actos vandálicos se suceden desde hace dos meses; el último, y más grave, ocurrió en el mencionado incendio del punto limpio. El contenedor, totalmente cargado, ardió el 16 de febrero.
El Ayuntamiento de Puerto de San Vicente, localidad que ha innovado por necesidad con una oferta mensual de peluquería en dependencias municipales, sí ha denunciado en la Guardia Civil esta última incidencia para abaratar el coste económico de la reposición del contenedor prestado por Gesmat, empresa participada por la Diputación Provincial que asume la recogida de la basura y enseres en la mayoría de los municipios de la provincia. El importe de un contenedor ronda los 1.000 euros, una cantidad notable en un municipio cuyo presupuesto anual se limita a 300.000 euros.
«Todos los desperfectos tiene que arreglarlos el ayuntamiento, con los costes que genera, incluida la multa que nos van a poner por el incendio del contenedor del punto limpio», explicaba el equipo de gobierno para llamar al orden en la localidad de paso para los peregrinos de Guadalupe y última parada en la provincia para adentrarse en la de Cáceres y en el Estrecho de la Peña Amarilla.